Pongamos que hablo de vivir (XXX)

JOSÉ ANTONIO CARBONERO FERNÁNDEZ
(Técnico de la Cooperativa Olivarera Ntra. Sra. de Luna de Vva. de Córdoba)


La economía puede enmarcarse dentro del grupo de ciencias sociales ya que se dedica al estudio de los procedimientos productivos y de intercambio, y al análisis del consumo. El vocablo proviene del griego y significa “administración de una casa o familia”. Realmente hace referencia al estudio de los recursos, la creación de riqueza y la producción, distribución y consumo de bienes y servicios, para satisfacer las necesidades humanas. Dicho lo anterior les planteo, ¿Cuánto vale un litro de AOVE?, analicemos pues el olivar y su situación como una de las mayores fuentes dinámicas productivistas basada en explotaciones principalmente minifundistas.

Si en lugar de seguir un orden lógico, vemos el proceso de manera inversa y en lugar de pensar en el momento oportuno en el que un cliente adquiere un garrafa de AOVE y se dispone a pagar su valor, pensamos en todos y cada uno de los acontecimientos que suceden desde que empieza el año para un olivarero hasta final donde el preciado AOVE llega a nuestra mesa, toda este historia cambia diametralmente.

Para que un AOVE llegue a nuestra mesa, ha tenido que pasar casi de todo en un año, digo esto porque una vez terminada la cosecha, el olivarero debe comenzar de nuevo un proceso lleno de esperanza e ilusión que no le puede llevar nada más que hacia una meta, la producción de su oro líquido, para ello corre un riesgo nada desdeñable.

Muy probablemente ha debido de podar, quemar o picar el ramón que esta ardua tarea le genera. De manera indefectible ha abonado su olivar vía suelo y por supuesto, ha tenido que realizar los tratamientos oportunos para de nuevo fertilizar su olivar y además eliminar las malas hierbas cuando supongan un enemigo natural del olivo, otros olivareros gestionan las cubiertas vegetales de malas hierbas con ganado, ovino u equino por ejemplo, en cualquier caso sumo y sigo.

Este olivarero debe de estar atento a las plagas y enfermedades que acechan a su olivar y controlarlas de un modo u otro, o esperar que la climatología le ayude y elimine en buena parte el problema que por ejemplo, que no favorezca al prais en su generación antófaga (se come las flores) o en su generación carpófaga (tira la aceituna en San Miguel), o bien que la mosca del olivo quede expuesta a un verano caluroso y así no pique la aceituna, porque si esto llegara a suceder supondría un perjuicio importante para sus intereses y la calidad del AOVE, qué duda cabe.

Normalmente en verano el olivarero, fiel a su estilo y siempre concienzudo en su tarea, ha eliminado la cubierta que queda mediante por ejemplo el pase de un lastrón o unas ruedas pesadas con objeto de partir y eliminar las malas hierbas secas y evitar el gran riesgo de incendio que esto supone.

Una vez llegado Septiembre, ha de eliminar los hijos o varetas de los olivos, con una alcotana o bien una desbrozadora, por tanto, tiene que ejecutar esta trabajosa labor, olivo por olivo y de manera precisa, para evitar que estos hijos crezcan y roben alimento a sus padres, eliminarlos bien digo, para que esto no le suponga un estorbo a la hora de recoger la aceituna y disponer los mantos sobre los lineos de olivar.

Si queremos realizar bien la labor, nos queda por tanto, un tratamiento foliar que busque el engorde y maduración del fruto, se realiza en el otoño y tiene por objeto preparar al olivo para el invierno y la recolección así como que el fruto coja más aceite o rendimiento graso como se conoce en el argot olivarero. Una vez realizadas todas estas labores, pasamos a la recolección del fruto en cuestión, con los problemas y ajetreos que eso supone, así como llevar la aceituna al centro de recepción y que esta sea tratada de forma adecuada y como merece para la obtención del AOVE.

No me negaran por tanto, que esta es una labor encomiable y llena de valor, el valiente olivarero no tiene la certeza de que durante la campaña venidera tendrá cosecha, pero sin embargo tiene que realizar todos y cada de estos trabajos, puesto que haya o no aceituna depende de uno por lo que he comentado y por supuesto de la meteorología que nos venga en ese año, lo cual no nos asegura la ansiada cosecha, pues puede sernos esquiva. Uno expone su tiempo y capital, lo da todo, y solo puede esperar que todo venga más o menos y así consiga su objetivo.

Después de estas reflexiones y volvemos a la economía, ¿Cuánto creen que vale eso?, Para conseguir un litro de aceite se necesitan más de 5 kilos de aceitunas, en mi opinión, se habla del precio del AOVE y muchas veces sin conocimiento de causa, la importancia en el mercado del valor de uso/valor de cambio es realmente extraordinaria, pues como hemos visto de forma somera claro, es un largo proceso que en su interior contiene muchas variables, y depende de muchos factores (climatología, recolección, mercados, etc.), por tanto, hemos de valorar el producto a razón de lo que cuesta producirlo y ponerlo en la mesa, y no sólo de forma meramente económica.


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