Poesía a La Virgen de la Soledad

CLEMENCIA MUÑOZ FABIOS
POZOBLANCO


Virgen de la Soledad,
¡qué tristeza llevas dentro!
Siendo una Madre tan buena,
y tu Hijo tan perfecto,
al que los hombres mataron
para quitarlo de en medio.

Cuando tú vas por las calles
y tan bien te van meciendo
con tus dos bandas tocando
parece que toca el cielo. 

A la voz del capataz
todo el mundo obedece
para mecer a su Virgen,
porque bien se lo merece.

Es la voz del saetero.
Porque Dios le dio la gracia,
a la Soledad, señores,
esta saeta le canta.

Virgen de la Soledad,
¡qué pena tan grande tienes!
Porque tu Hijo del alma
se fue al cielo para siempre.

Pero te queda el consuelo
de todos tus penitentes
que están cerquita de ti
y todo el pueblo te quiere. 


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