Entrehinojos reúne a más de 100 senderistas en su ruta de las grullas

SATURNINO MUÑOZ
HINOJOSA DEL DUQUE


Poco a poco se va convirtiendo en un clásico la ruta de senderismos que organiza a finales del mes de enero la asociación hinojoseña Entrehinojos. La iniciativa tiene como objetivo ofrecer a visitantes y aficionados a la naturaleza la posibilidad de contemplar el espectáculo que ofrecen en estos meses las miles de grullas que pasan su temporada de invernada en las dehesas más occidentales de los Pedroches.

Los participantes, que recorrieron una distancia superior a los catorce kilómetros, pudieron admirar de cerca a gran cantidad de estas aves que aprovechan para su alimentación los espacios adehesados y que tan sólo dentro de unos días comenzarán su vuelo de regreso a áreas del norte de Europa. La ruta discurrió por algunas de las dehesas con más encinas centenarias de la comarca, mediante el tránsito por el camino ancho, la vereda de Villaralto o los márgenes del Guadamatilla. La etapa concluía en el cortijo “lote del pino” donde Manuel Pérez y otros integrantes de esta agrupación obsequiaron a los asistentes con la degustación de un tradicional cocido pedrocheño.

Cada otoño, los Pedroches se convierten en lugar de descanso y alimentación para miles de grullas procedentes del norte de Europa. Los rigores climatológicos de aquellas latitudes y los condicionantes que impone esta circunstancia en cuanto a sus hábitos provocan que estas aves emprendan vuelo hacia el sur, buscando las dehesas de Extremadura y el norte de Andalucía.

Su presencia en estos parajes se ha convertido en uno de los atractivos naturales más importantes con los que cuentan estas regiones. Un atractivo que cada año provoca la llegada de un gran número de visitantes atraídos por el medio natural y que desean pasar unos días contemplando a este especie y conociendo de primera mano algunas de sus características más importantes.

La grulla común se alimenta fundamentalmente de materia vegetal, raíces de hierbas, ramillas tiernas y vegetación subacuática de las orillas de estanques y pantanos.

También come pequeños y medianos moluscos y crustáceos. Cuando inicia la emigración otoñal y frecuenta campos de labor, devora infinidad de semillas de toda clase de plantas, pero en nuestra comarca su principal alimento son las bellotas. De mediados de noviembre a últimos de enero sus lugares preferidos para comer son los encinares, mejor los destinados a la «montanera» o ceba de cerdos en los que se varean las encinas para que caigan las bellotas al suelo. 







No hay comentarios :

Publicar un comentario