Los Reyes están en casa

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Esta noche se ha hecho la magia en las casas. Algo ha ocurrido. De repente, se ha llenado la casa de monedas de chocolate y de regalos entre zapatos y cuencos de leche que se han bebido los Reyes Magos de Oriente. Lo más sorprendente es que han entrado por las ventanas que luego han dejado cerradas e intactas al salir. No ha saltado la alarma pero sí las ilusiones (que se han puesto a flor de piel).

En cada casa existe la magia el 6 de enero. Mucho más si en ella habitan niños que son duendecillos que se han pasado toda la noche soñando en lo qué tendrán cuando se levanten. Creo en los Reyes porque son los verdaderos. En la vida, luego te das cuenta de que (fuera de ellos) hay más engaño que verdad. Pero nuestros Reyes viven para nosotros. Siempre lo hicieron. Desde que nacimos están ahí. Es verdad que tuvieron aciertos y errores. A pesar de ello, los únicos magos que conocemos son ellos y los que no nos fallarán aunque regresemos con las alas rotas. En la vida hay espacio para ilusiones, desilusiones, éxitos y fracasos. Solo esos reyes están en lo bueno y en lo malo aunque tengamos que aguantar cosas.



Me decía el otro día un amigo mío que ha salido disparado de su relación matrimonial, “ya no queda nadie en la que confiar”. Se equivocaba. Siempre nos quedarán los reyes del 6 de enero de nuestra niñez. Esos son los únicos que nunca nos fallan. Los desencantos de la realidad tienen casi siempre más que ver con lo que nos encontramos en el camino (casi nunca con los que nos pusieron en él).

Recuerdo un día 7 de enero en el que un compañero de pupitre se chuleaba de que sus regalos eran más fantásticos que los del resto de la clase. Mi respuesta fue clara, “cada uno es feliz con lo que tiene, lo que para ti es una birria, para nosotros es maravilloso”. Esta sociedad no ha valorado de dónde venían las cosas, cómo venían y lo que cuesta conseguirlas. No lo hemos enseñado y es muy importante. La igualdad sería maravillosa pero es difícil que la consigamos. Y si no se puede conseguir, no podemos caer en la envidia, el recelo y la revolución. ¡Qué clase de sociedad seríamos entonces! Debemos de aprender a vivir con lo que tenemos, con nuestros Reyes y sin mirar si el que tenemos al lado tiene más. Lo importante son nuestros reyes y no lo que dejen. Siempre intentando mejorar nuestra magia. No solo la material.

A esos que creen en sus reyes de la infancia, decirle que no dejen de creer nunca en ellos porque son los únicos en los que poder confiar. Gracias padres y madres por permitir que vengan los reyes un año más.

Para mis reyes, “no dejéis de ser jamás mis reyes. Los únicos en los que creo. Los únicos magos que conozco”. 


No hay comentarios :

Publicar un comentario