Los González, el Córdoba y el rumbo del fútbol

EMILIO GÓMEZ 
(Periodista-Director)


Cisma total en el Córdoba CF. El accionista mayoritario de la entidad blanquiverde, Carlos González, ha descartado la venta de su paquete accionarial a Jesús León y a cualquier otro comprador al menos hasta el mes de junio. Lo hace después de anunciar la venta y engañar a todo el mundo con este asunto. Es lo que ocurre cuando el fútbol se convierte en un negocio.

González piensa diferente a los socios y aficionados del Córdoba. El máximo mandatario piensa que el club le pertenece como si fuera otra empresa más de las que maneja. Y la afición cree que el club pertenece a Córdoba históricamente y sentimentalmente. No obstante, cuando uno vende el alma al diablo no puede reclamarla.

Los aficionados del Córdoba y de tantos de otros lugares, creían que las Sociedades Anónimas era la salvación del fútbol. Con ellas llegaron fichajes que eran la trampa para lo que vino después. Los dueños mercantiles de estos clubes embaucaban a los aficionados y a los ayuntamientos de la ciudades con caramelos envenenados para enriquecerse (a costa de una pasión). Todo este negocio duraba hasta que eran descubiertos o perdían rentabilidad. Entonces se marchaban siendo sustituidos por otros de la misma calaña. Ya era tarde para la vuelta atrás. Eso ha pasado en Córdoba y en muchos lugares de España. 



Los empresarios como González deberían saber que cuando se compra un club no solo se compran acciones sino que ahí van sentimientos, amor a los colores y la historia de una ciudad. Eso hay que respetarlo. Lo que sucede ahora en Córdoba es que el club le duele a todos menos a los dueños del mismo. En realidad porque solo son dueños materiales y no sentimentales.

El escudo y los colores son el alma del club. No deberían venderse. No debería ser mercancía. Pero el que pacta con el diablo, condena su alma para toda su eternidad. Los clubes a cambio de dinero se condenaron. El Córdoba va camino de la Segunda B y lo que venga después. Queda todavía una vuelta entera y un año en una categoría terrible (si finalmente baja). El daño será tremendo. Se veía venir hace tiempo.

Lo que ha ocurrido esta semana en Córdoba es de locos. El Córdoba C.F., vendido. Luego que no, liándose gorda en la Notaría donde se iba a hacer la compra-venta del club . Tropelías de todos los colores. Un esperpento. Forman parte todo del “show”. Y ese “show” no es el del fútbol, lo dirigen otros, aquellos que tienen sus armarios repletos de almas compradas (empresarios y sus asesores).

El aficionado pone el sentimiento pero eso no se cuantifica porque no le dan valor. El hincha para esta gente es una butaca que tiene que llenar el campo. Se ríen y se mofan de él. Hace falta una reivindicación que demuestre que el fútbol es para los aficionados. Si estos dejaran los campos vacíos no serían nadie. Serían dueños de un solar vacío. Y en esa soledad se darían cuenta de sus miserias. El fútbol tiene sus pasillos oscuros. Muchos. Se ha mercantilizado, politizado y trampeado. En resumen se ha vuelto en un negocio a todos los niveles. En las sociedades anónimas con el timo de la estampita, y en la de los miles de clubes pequeños creándose cortijos subvencionados por consistorios a costa del dinero del ciudadano. No sabemos cuánto durará esta locura. 



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