Los árboles nos impiden ver el bosque

JUAN PEDRO DUEÑAS SANTOFIMIA


Para encontrar el equilibrio que produce el bienestar es necesario buscar la interrelación entre el cuerpo y la mente. “Mens sana in corpore sano”.

La mente no alcanza a comprender el porqué de ciertos acontecimientos sin razones lo que produce una desazón corporal con un malestar general que te desequilibra sin comprender la causa del desasogiego e insconcientemente tienes la tendencia a desencadenar la furia.

Esta furia incontenible imposibilita ejercitar la razón y produce la eclosión de ese sentimiento irracional como necesidad de deshacerte de la pesadumbre. Además cuando esas sinrazones son generalizadas, por causa de la influencia de tantos criterios, bien te sometes a esos criterios generalizados haciendo causa común para tranquilizar tu inquietud mintiéndote a tí mismo o buscas algun procedimiento terapeútico que te reintegre la tranquilidad necesaria para la conviviencia.

Entrar en una colisión con esas afirmaciones generalizadas es una lucha aparentemente perdida, dado que la verdadera razón cuesta mucho transmitirla por ser demasiado insignificante frente al poder influyente de las mayorías, lo que no debe impedir que busques la proyección de tu sentir admitiendo que la eficacia frente a los demás será mínima, pero al menos como consuelo, le sirve de terapia a la mente y la esperanza de contribución a una sociedad mejor.

No tenemos un ámbito idóneo para suscitar debates, emitir opiniones y sacar conclusiones válidas para nuestra convivencia, porque la aparente razón se impone antes mediante el ejercicio de la fuerza que el análisis de los hechos, para lo que es necesario un planteamiento previo de la cuestión, un razonamiento sosegado, una permisibilidad en aceptar los argumentos de los disidentes y una convicción de que la razón siempre tendrá mejor resultado que la imposición por estar mas próxima a la verdad.

Estos dias ha llegado a mi conocimiento un curioso documento “ histório” sacado de las actas de sesiones de nuestro Ayuntamiento en época de la II República relativo al histórico problema del encuadramiento de Catalunya en el Estado español y que se está mal utilizando como arma arrojadiza contra los propósitos ( legítimos o nó ) del pueblo catalán. Con la preocupación que me es propia observo que seguimos cometiendo los mismos errores por causa precisamente de falta de conocimiento del pasado, planteamiento del problema y análisis de la situación.

Somos incapaces de imponer la razón, como norma de conducta para la convivencia, frente a la incuestionable realidad que nos transmite la historia. Resulta una vanalidad no aceptar hechos tangibles y tratarlos como si fueran un agravio ( aunque probablemente tengan algo de ello ) porque la razón no está de ninguna de las partes, sino en el resultado del conjunto.

El problema catalán actual, a mi criterio, tiene dos vertientes, sin que ninguna de ellas deslice toda la razón.

Una: la ilegalidad de la actuación de sus dirigentes que dejándose llevar por la pasión han tomado la unica via posible para conseguir sus propósitos de independencia, algo imposible dentro de la legalidad vigente pero modificable.

Otra, la necesidad de una solucción pactada en la que ambos contendientes, haciendo dejación en parte de sus supuestas razones, admitan algo de las razones adversas.que hagan posible una transacción en el marco legal vigente

La solución habría que encontrarla en la reparación del daño causado y la posterior modificación del sistema para dar cabida en parte a los legítimos propósitos de un pueblo, que históricamente está buscando el reconocimiento de su identidad, que no tiene necesariamente que abocar en una separación nacionalista.

Si los seres del siglo XXI no tenemos capacidad de dar solución a problemas que están generando tanta inquietud, y crear una nueva via de convivencia, ésta sociedad carece del los mas mínimos valores humados para proseguir por el camino de la razón y así se generará mas furia incontenible que ,como la historia nos ha mostrado, puede abocarnos a un conflicto bélico del que todos saldremos dañanos retrocediendo a estados del pasado que desgraciadamente no nos han servido para entender que los seres humanos estamos obligados a convivir desde la razón ( ese don que nos debería diferenciar del resto de los seres de la naturaleza ) y nó con los agravios de los reproches insensatos que embrutecen e insultan la inteligencia.

No basta con los buenos deseos, que la mayoría lanzamos gratuitamente, de esperanza de solución al problema.

Los problemas no se solucionan con deseos sino con hechos que contribuyan a crear la situación adecuada para su tratamiento.

Ya el tiempo transcurrido nos ha mostrado que con los actuales gestores de la causa social no se dan esos elementos necesarios para crear un ambiente adecuado que posibilite tratar el tema, por eso es absolutamente necesario un cambio de los responsables sin lo cual la solución, al día de hoy con la actual situación política, se prevee casi imposible.

No podemos permitir que los árboles no nos permitan ver el bosque enmarañándonos en cuestiones tan futiles como si se puede o no formalmente admitir que se pueda realizar un acto cívico a través de un medio tecnológico que, por otra parte, permite todas las garantías de legalidad, dejando que la forma no nos lleve al fondo de la cuestión, porque una cosa es la toma de posesión de un cargo y otra, a posteriori, su ejercicio.

Creo que el Sr.Puigdemont es muy consciente de que no puede venir personalmente a aceptar el cargo ( si finalmente es propuesto para presidir la Generalitat ) porque inmediatamente y antes de producirse su aceptación sería detenido y probablemente ingresado en prisión y a buen seguro seria tratado por los medios de comunicación como la captura e ingreso en prisión de un “fugado”y no es lo mismo, a efectos de proyección interncional, un cargo electo en prisión preventiva que el presidente de la Generalitat de Catalunya en prisión por eso, para él, resulta absolutamente irrenunciable la previa aceptación del cargo de presidente de la Generalitat para volver a España y me atrevo a aventurar que si así se produce, volverá. Igualmente creo que no es tan simple como pretendemos ver. Cuando éstos van, él ya está de vuelta y “ éstos” son tan torpes que no ven que se lo están poniendo, como vulgarmente se dice, a huevo.



Tiempo al tiempo que todo lo desvela, aunque el transcurso del tiempo poco nos enseña. ν

No hay comentarios :

Publicar un comentario