Hacia la III República

JUAN PEDRO DUEÑAS SANTOFIMIA


Platón (filósofo griego -S. IV A.C.-) en sus Diálogos, desarrolla la República como el Estado perfecto, dentro de un mundo utópico que quizás por ello, al día de hoy, no se haya conseguido aunque estamos en el camino de poder llegar.

Cimienta la sociedad perfecta en valores de rabiante actualidad que bien podrían no solo ser asumidos conceptualmente sino implantados como principios de una sociedad más justa con base en una construcción política de principios comunista.

Platón establece tres conceptos esenciales: El trabajo, la seguridad y los gobernantes.

Partiendo de un principio igualitario entre todos los humanos (hombres y mujeres) con igualdad de oportunidades para su desarrollo que les permita,según esfuerzo, pasar a la estancia superior, la de vigilantes de la sociedad, desde la cual y siguiendo el criterio del esfuerzo alcanzar el conocimiento de la realidad a través de la auténtica verdad, y así desde su sabiduría (filosofía) pase a la categoría de gobernante.

Siguen siendo criterios de justicia social basada en el mérito del esfuerzo personal.

Los mas esforzados en la búsqueda de la verdad a través del conocimiento serían los legitimados para gobernar su pueblo, a los que además les impone la condición de no poseer bienes a fin de evitar la corrupción; con obligación de defender los intereres de sus gobernados por encima de los propios todo ello sometido a la ley fundamental de la Justicia como principio ya definido de constante y perpetua voluntad de dar a cada cual lo que le corresponde.

Despues de XXIV siglos desgraciadamente en nuestro pais seguimos en el mundo cavernario desde donde solo vemos las sombras que proyectan las imágenes.

Somos víctimas de esa verdad virtual que se transmite a través de los medios de comunicación, que bien pueden simbolizar las imágenes que proyectan las sombras de la caverna de Platón que aceptamos como verdad, mientras seguimos encadenados, con temor a ver la realidad que nos obligue a la aceptación de un esfuerzo permanente para progresar.

Alguien ha pretendido romper las cadenas realizando un esfuerzo para elevarse por encima de las sombras en las que se encuentra aún una mayoría, a la que hay que convencer a través de la razón.y la verdad y no acomodarnos a la perversa postverdad que se sustrae a la realidad. Esa actitud tiene un precio que pagar, al igual que Sócrates pagó con su vidad la no aceptación de los sofistas asumiendo conscientemente la consecuencia de su actuar en la convicción de que hizo lo que debía a pesar incluso de haber podido eludir su ejecución, reconociendo y admitiendo la función del Estado como legítimo ejecutor. Si ese poder ejecutivo de un Estado conformado en su Gobierno no es legítimo se hace obligado sustraerse a su poder a través de los recursos y procedimientos de que se dispongan.

Un gobierno, aunque se denomine democrático, no será nunca legítimo si su actuar no representa la defensa de los intereses de sus gobernados por encima de cualquier otro interés.

Se ha emprendido un angosto camino en la búsqueda de las imágenes reales y no las sombras que éstas proyectan, y a pesar de que el sol deslumbrará y acogerá incertidumbres y dudas, de proseguir en ese camino es muy probable que terminemos viendo el sol.

Nos proyectaron en su momento la fórmua del constitucionalismo en la que iba implicto un sistema de Estado parlamentario con una jefatura impuesta en la figura del monarca y no tuvimos mas remedio que comprar la manzana aunque llevara dentro el gusano. No hubo elección, o prosecución de una dictadura o una supuesta democracia. Quizás en aquel entonces no resultara adecuado el momento de retomar la II República, pero al cabo de cuarenta años, cuando incluso los ciudadanos que así lo ratificamos, han desaparecido en gran parte, no podemos dejar en herencia a nuestros hijos y nietos algo tan perverso como la imposición de un sistema opresor que defiende sus intereses por encima de los intereses generales que son la finalidad que da legitimidad a un gobierno.

Aceptando el hecho de que estemos en democracia, ésta se basa en el principio esencial de que los sistemas políticos y sus gobernantes serán resultado de la voluntad de los ciudadado manifestada a través del sufragio y en base a ese principio de general aceptación tenemos el derecho absoluto de someter a la volulntad popular qué sistema de gobierno deseamos y no aceptar la imposición de una minoría parlamentaria que responde a ese derecho desde la represión, la fuerza y la sin razón utilizando una confusión de competencias entre los poderes del Estado en el propio beneficio de seguir mandando a su capricho.

Lo que se entiende como un problema en Cataluña puede perfectamente desde una situación de legalidad, sin quebrantos, tener solucción pero para eso sería necesario que los gobernantes estuvieran dotados de la sabiduría del filósofo, quien ya en su dia, hace 1.400 años, dijo algo así como: La sociedad no tendrá solución mientras no gobiernen los filósofos y éstos no están para encomendarse a actividad tan frívola como es la administración de bienes materiales. Las imágenes ( no sombras ) que venimos observando a través de sus apariciones y mensajes nos dicen con certeza que estos políticos no están dotados de esos méritos platonianos que les legitimen para gobernarnos.

Luchemos pués por la III República como sistema mas justo y legítimo para el gobierno de nuestro pais... 


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