Feliz año nuevo

ANTONIO A. MORENO 
TREMP


Al comienzo del año nos deseamos toda clase de felicidad. ¿Cuántas veces hemos repetido “Feliz Año Nuevo”? Y también cuantas veces hemos deseado que este año nuevo sea bien feliz.

Pero no hemos de pedir que el año sea feliz, sino que nosotros seamos felices en el año que vendrá. Es decir que no es cuestión de desear que las cosas y los acontecimientos nos sean favorables, sino que sepamos ver y sentir las cosas y las circunstancias favorablemente, sean las que sean.

Podríamos decir que la felicidad no está fuera, sino dentro de ti. Tú eres el acontecimiento favorable y tú puedes ser feliz durante todo el año. Si miramos bien todo, lo más importante de nuestra vida, no está en las cosas exteriores, sino en nuestro corazón. Así, al desear un año feliz, pedimos que nuestro corazón se llene de alegría y que perdure durante todo el año.

Lo esencial para la felicidad no radica en que tengas más o menos riquezas, más o menos suerte. La felicidad se alimenta en el fondo más profundo.

Olvídate de ti y de tus pequeñeces y piensa en los otros y si miramos por todos los sitios, a lo largo y ancho del mundo, encontraremos guerras, terrorismo, volcanes, seísmos, gente que muere de hambre, emigración, gobiernos corruptos... y delante de este panorama, la felicidad que deseamos parece una utopía, una cosa irrealizable. ¿Qué podemos hacer nosotros?

Yo pienso que podemos hacer mucho: puniendo paz en nuestro ambiente, haciendo agradable la vida de aquellos que nos rodean, principalmente en la familia, y sobre todo una cosa muy importante y que hoy parece que no tiene valor: rezar por el mundo, cada uno a su estilo y manera.


La plegaria es la fuerza más grande de la humanidad. No en vano el Santo Padre se reunió con líderes de los diferentes credos para rezar por la paz. Lo que para el hombre es imposible para Dios es posible. 


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