Entrevista a Sebastián Muriel, autor de 'Alcaracejos y otros lugares: una visión muy personal'


“Mi padre quería que Los Pedroches tuvieran un sitio en el mapa y en los medios”


ANTONIO MANUEL CABALLERO
ALCARACEJOS


El próximo viernes 19 de enero, a las 19.00 horas, se presenta en el salón de actos de la Fundación Alfima de Alcaracejos el libro “Alcaracejos y otros lugares: Una visión muy personal” en el que Sebastián Muriel Gomar, colaborador de este Semanario, recopila los escritos de su padre Claudio Muriel Rísquez, nacido en Alcaracejos el 24 de julio de 1923 y fallecido el 3 de mayo del 2014.
Con Sebastián Muriel hemos hablado a propósito de este libro que acaba de ver la luz.


Sebastián Muriel con el libro que se presenta el próximo viernes en Alcaracejos. 


– Su padre ya descansa junto a su madre María Luisa, ¿cómo definiría la familia que formaron?
– Destacaría los valores de cristiana, trabajadora y con mucho respeto hacia los demás. Posiblemente por el trabajo e inquietudes de mis padres, ambos funcionarios públicos, fue también una familia abierta y participativa en la vida social y cultural de Alcaracejos. La formación y la cultura fueron, sin duda, un pilar importante en mi casa. Señalar también que en la década de los 50 todos los ambientes, el familiar también, estaban “tintados de oscuro” debido a las circunstancias políticas de la postguerra. En cualquier caso, entiendo que yo fui un privilegiado, matizando que los privilegios vinieron del esfuerzo de mis padres.
Otro rasgo a mencionar es que mis padres siempre me inculcaron la importancia de la gran familia. Para ellos era muy importante que me vinculara con abuelos, tíos, primos hermanos y segundos, tíos abuelos, etc… no era pura cuestión de sangre, sino de establecer cierto tipo de relaciones concretas como visitas, cumpleaños, conversaciones, etc…

– Háblenos de las vicisitudes de la infancia de su padre
– Claudio fue el segundo de una familia de cuatro hijos. Sus padres tenían un pequeño negocio como bar, tienda y fonda. Mi abuela era una estupenda cocinera y mi abuelo atendía al público. Vivian bien aunque sin dispendios de ningún tipo. Mi padre aprendió sus primeras letras en la “escuela” de la Sra. Leonor llevando su silla y su cartilla “Rayas”. Con siete años se incorporó a la escuela pública de Alcaracejos, aunque siempre prefirió buscar nidos o jugar partidos de fútbol en horario escolar. Mi padre contaba que mi abuelo se enteraba de “sus rabonas” porque el maestro iba al bar a la copita del mediodía, cosa que le enfurecía. Menos mal que mi abuela se interponía…aunque creo que no siempre pudo. Claudio era un niño travieso y espabilado que además de hacer novillos, rompía zapatos de jugar al fútbol y babis por trepar a los árboles…fue a algunas clases de refuerzo y le gustaba ayudar en el bar de sus padres…..Tenía 13 años cuando estalló la Guerra Civil…como a muchos niños de su edad, eso lo cambió todo.
Al morir su padre en Agosto de 1936 y estando su hermano mayor movilizado fue el apoyo constante de su madre y otros dos hermanos menores. Entre los 16 y los 21 años (1939 -1944) se convirtió casi en “cabeza de familia” colaborando con su admirado abuelo Claudio en sacar a todos adelante.

– ¿Es cierto que su servicio militar duró más de dos años?
– Sí. Entonces era así para todos. Estuvo dos años, tres meses y algunos días, entre abril de 1944 a julio del 46. Supongo que con algunos permisos. Para él la mili fue como una carrera: se formó, maduró, viajó, desarrolló responsabilidades, etc…Empezó en Sevilla, luego pasó a Montejaque (Ronda) y se licenció en San Roque. Siempre estuvo en intendencia. Para él fue una gran experiencia y positiva.

El autor considera que los antepasados han sido maestros del futuro.


– ¿Qué estudios pudo realizar Claudio?
– Pocos. Primero por la época en la que vivió y segundo porque a Claudio le gustaba aprender de la práctica. Los libros de estudio nunca fueron su fuerte. En su juventud estuvo ligado al teatro. Colaboró activamente en la representación de “Los Coloquios” y otras obras en Alcaracejos. En 1952, deja el Ayuntamiento para trabajar como contable / gestor en las Minas de Cantos Blancos. El entonces Banco de Bilbao, propietario, le dio la oportunidad de aprender contabilidad de costos en una explotación situada en El Castillo de las Guardas (Sevilla). Estuvo un mes. Lo recordaba como una experiencia magnífica y muy aprovechable profesionalmente. El único título que obtuvo fue el Certificado de Estudios Primarios en 1966 con 43 años.

– ¿Qué oficios desempeñó hasta llegar a trabajar en el Ayuntamiento de Alcaracejos?
– Al terminar la guerra, y siempre en el ambiente de la familia, Claudio aprendió todas las técnicas de la matanza del cerdo. De ahí sus grandes conocimientos y algunos de sus escritos. También se manejó en la compra –venta de ganado en pueblos cercanos a Alcaracejos. Mi bisabuelo – todo un personaje - era la cabeza pensante y mi padre su ayudante, junto a su madre Teresa y la tía Araceli. Se levantaba temprano y “apañaba” la matanza antes de irse al Ayuntamiento, entonces como meritorio. Siempre le gustó el trabajo administrativo. Su otra vocación fueron los negocios, asuntos que desarrollaba en su tiempo libre. Tuvo una explotación agrícola – ganadera, fue dueño de un camión y terminó con un almacén de materiales de construcción. Digamos que fue un emprendedor. La explotación se tuvo que cerrar por desavenencias con su aparcero. El camión se cayó al mar en una mala maniobra de carga pero tuvo que seguir pagándolo. El almacén de materiales fue un buen negocio a pesar de que Alcaracejos es un pueblo pequeño. Tuvo suerte con su socio José Pérez; Bartolomé Arévalo y “Los Priego” fueron proveedores y amigos.

– ¿En qué lugares vivió?
– La mayor parte de su vida la pasó en Alcaracejos, su querido pueblo natal. Ahí meto también lo vivido en la comunidad de Los Álamos, prácticamente un barrio mojino. Al jubilarse, 1982, pasó varias temporadas – durante años – en Benalmádena Costa pues mi madre era una enamorada del mar. Por necesidades propias de la edad mis padres se trasladaron a Córdoba capital donde vivieron hasta el final, pasando los veranos en el pueblo.

– ¿Cómo surgió su afición por escribir?
– Pues la verdad que no lo sé con certeza. Supongo que su afición a los versos va ligada al teatro que representó en su juventud. Le gustaba mucho la historia y le encantaba leer. En casa siempre hubo novelas y relatos de Historia de España, Egipto, Roma, árabes etc…también historia contemporánea. Creo que el motor principal que lo impulsó a escribir fue la preocupación por su pueblo y la comarca. Él quería que su pueblo destacara, que la comarca fuera conocida, trabajó para que Los Pedroches tuvieran un sitio en el mapa y en los medios.

– ¿Cuáles eran sus temáticas favoritas?
– Sin duda lo que acabo de decir: Alcaracejos y Los Pedroches. También los amigos. Es increíble la cantidad de versillos que dedica a eventos con sus amistades. A veces son temas cotidianos, de la calle o de la prensa del día lo que le inspira. Hay un par de apartados importantes que en este libro hemos evitado: son escritos más íntimos relativos al ámbito privado, familiar y religioso fundamentalmente.

Imagen antigua en la que aparece Claudio Muriel.


– Teniendo en cuenta los variados soportes que empleaba para escribir ¿le ha resultado difícil recopilar esos textos?
– El trabajo de recopilación empezó en los años 60 siendo yo un chaval. Siempre me gustó guardar lo que mi padre escribía y en los últimos años, algunas cosas se las pasé al ordenador. Al morir en 2014 encontré una carpeta clasificadora con muchos de sus escritos. Conociéndolo, también revisé montones de papeles, revistas, recortes de prensa, etc…Me llevé sorpresas muy gratas pues descubrí otro montón de manuscritos originales en servilletas de papel, folletos de publicidad, facturas, sobres, recibos bancarios etc…Él utilizaba cualquier trozo de papel para escribir lo que se le ocurría en ese momento. Los guardo con esmero y mucho cariño.

– ¿Cómo definiría la personalidad de su padre?
– Tenía una personalidad bastante fuerte. Le encantaba organizar. En su lápida, por unanimidad familiar, consta parte de su personalidad “Persona generosa, amigo y poeta”. Podríamos añadir cristiano y servicial. A veces le salía un genio algo extraño….pero en él predominaba lo positivo.

– ¿Se sentía orgulloso de su pueblo, de Alcaracejos?
– Alcaracejos era lo más. Él sabía que no, pero actuaba como si lo fuera. Luchó por sus tradiciones, su buen nombre, su historia, …Le encantaba verlo crecer y mejorar. Puedes comprobarlo a lo largo del libro. Son repetidas las citas y los calificativos positivos a todo lo mojino. Esa actitud hacía su pueblo la mantenía con auténtica devoción. Siempre propugnó la unión ante los problemas del pueblo. Le molestaba bastante que alguien dividiera. Era partidario de las soluciones compartidas y acordadas entre todos.

– ¿Cómo llegó a ocupar el puesto de Secretario del Ayuntamiento?
– Fue una carrera profesional de abajo-arriba. Empezó de meritorio, luego sacó la plaza de Auxiliar, Secretario accidental y luego habilitado al faltar el titular y finalmente Secretario por acuerdo de la Corporación Municipal a la vista del trabajo que estuvo desarrollando. A causa de la falta de personal por enfermedad y jubilación, durante algunas etapas tuvo que desarrollar el trabajo de tres personas. La verdad es que el Ayuntamiento fue su segunda casa. Recuerdo que iba muchas tardes a “echar un rato” y también se traía trabajo a casa. ¡Hasta mi madre rellenó recibos de contribución!. Eran otros tiempos. Después de jubilarse siguió colaborando en todo lo que pudo.

– ¿Por qué entendió que era importante hacer este libro?
– Su obra estaba bastante desperdigada en programas de feria, correspondencia, prensa, fotocopias a familiares y amigos… Me pareció necesario que un solo volumen recogiera los escritos más públicos de mi padre. Una recopilación facilita la lectura y la divulgación. Además nos aproxima a una visión integral del autor. A veces tenía la sensación de estar reconstruyendo un puzle.

– ¿Hay algún detalle de especial valor sentimental?
– El libro está lleno de recuerdos y están enmarcados en una época con personas y situaciones. Ahí siempre hay sentimientos que revolotean sobre el escenario. Los sentimientos más íntimos de mi padre no aparecen en los escritos porque fue una limitación que me puse. Yo dejo entrever un sentimiento muy íntimo: cito a mi abuela Teresa- madre de mi padre- ante la muerte trágica de su marido, mi abuelo. “Perdonar y olvidar fue su lema… al día siguiente de ese dramático suceso y durante toda su vida”. Mi abuela era una mujer muy inteligente y con una capacidad fuera de lo común. Seguro que hubo muchas como ella en los dos bandos.

– ¿Cómo se estructura la obra?
– El libro tiene seis partes, en función de los sitios en que vivió mi padre y la intencionalidad de sus escritos: Alcaracejos, Los Álamos, Benalmádena – Costa, Córdoba, Andalucía y varios. En la mayor parte de los artículos, al inicio, hay un pequeño comentario mío para que el lector se sitúe. Las fotos complementan el texto, aunque algunas veces hablan solas.

– ¿Cómo ha podido hacer frente a la edición?
– Como siempre la economía es importante. Siempre conté con el apoyo del pleno del Excmo. Ayuntamiento de Alcaracejos, la Comunidad de vecinos de los Álamos y mi propia familia. Ha sido fácil. Hemos tratado de hacer una obra sencilla pero digna. La experiencia de Baltasar, de Arte Gráfico Vallesano, también ha sido una considerable ayuda en el plano técnico.

– ¿Considera imprescindible que no se pierda la memoria de nuestros antepasados?
– Absolutamente. Lo esencial son las personas y nuestros antepasados, sin pretenderlo, con su experiencia han sido maestros del futuro. Creo que el futuro está escrito en el pasado, sólo hay que saber leer. La lectura es una herramienta de presente cargada de futuro. La impetuosidad de la juventud necesita el análisis de la experiencia. Es lo que hay. Los ancianos deberían de ocupar un lugar de privilegio en las casas y su memoria es un libro vivo.

– ¿Nos puede avanzar alguna de las ideas que quiere destacar en el acto de presentación?
– Me resulta difícil pero seguro que iré por lo mojino (local) sin desechar una perspectiva global, teniendo como hilo conductor la figura de mi padre.

– ¿Dónde se puede comprar el libro?
– La edición y publicación de libro no es ni será un negocio. Se está vendiendo a precio de costo en Librería Ángel López de Pozoblanco, Librería Vistalegre de Córdoba y en 17 Pueblos (on line).

– Cuéntenos usted Sebastián algún detalle de su vida
– Resulta difícil elegir. Mi perspectiva de docente me conduce a la importancia de la Educación. Mi experiencia vital me lleva a la amistad y a la familia. Mi hobby actual es un blog sobre Alcaracejos. Mis inquietudes se concentran en seguir aprendiendo e intentar encontrar algunas respuestas…..El tiempo me ha hecho darme cuenta de la importancia de nacer y criarme en un pueblo de Los Pedroches.

Esa libertad de juegos, esos “antiguos” valores, esas calles, esos primeros amores, ... ese aroma de matanzas…esas jotas populares. Esa fuerza….esos colores…ese granito que aflora….esas bellotas que salen….. ν

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