Santiago Muñoz Machado dirige el Diccionario panhispánico del español jurídico

ANTONIO MANUEL CABALLERO
POZOBLANCO


El rey Felipe VI presidió el pasado 15 de diciembre, en el paraninfo de la Universidad de Salamanca (USAL), el acto de presentación del Diccionario panhispánico del español jurídico (DPEJ), publicado por Santillana. Esta obra, elaborada conjuntamente por la Real Academia Española (RAE) y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), está dirigida por el académico y catedrático de Derecho Administrativo pozoalbense, Santiago Muñoz Machado.

En la sesión participaron, además del propio Muñoz Machado, el director de la RAE y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, Darío Villanueva; el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, y el rector de la USAL, Daniel Hernández Ruipérez.

Al acto asistieron, entre otras personalidades, Rafael Catalá, ministro de Justicia; Juan José González Rivas, presidente del Tribunal Constitucional; Silvia Clemente, presidenta de las Cortes de Castilla y León; Juan Vicente Herrera, presidente de la Junta de Castilla y León; Alfonso Fernández Mañueco, alcalde de Salamanca, y Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana.



Santiago Muñoz Machado con Felipe VI con el nuevo diccionario.



LA UNIDAD DEL IDIOMA

En su intervención, Santiago Muñoz Machado comenzó destacando que, “entre los valores culturales que dejó España en América, ocupan una posición muy elevada la lengua y el derecho”.

Como explicó el catedrático de Derecho Administrativo, “la lengua castellana se usó por igual en todas las repúblicas independientes como el idioma de las nuevas naciones. Y la cultura jurídica común perduró”.

La Real Academia Española inicialmente y, más tarde, las academias de la lengua constituidas en cada uno de los Estados hispanohablantes, “hicieron una labor fundamental a favor de la preservación de la unidad”, sirviéndose principalmente, como ha señalado Muñoz Machado, del diccionario de la lengua que la Academia Española dejó concluido, en la versión llamada de `autoridades´, en 1739”.


LENGUAJE JURÍDICO

No obstante, como ha recordado Muñoz Machado, este “memorable esfuerzo a favor de la unidad de la lengua no se ha hecho en términos parecidos para conservar otro gran valor cultural común, que es el derecho. En contraste con lo ocurrido con el léxico general de la lengua española, el lenguaje del derecho no ha sido objeto de una compilación panhispánica con ambición semejante”.


DICCIONARIOS

Sí existen muchos diccionarios y enciclopedias jurídicas que se han editado en los últimos tres siglos, pero, en palabras de Santiago Muñoz Machado, “se trata siempre de selecciones de conceptos para exponer su significado dogmático e institucional”. La lengua de los juristas forma parte de la cultura común hispanoamericana, “pero es innegable que la conservación de esta parte de la cultura común se fortalecería con un diccionario que recogiera el vocabulario jurídico de ambas zonas del mundo hispano”.

Como ha explicado Muñoz Machado, este conjunto de razones lingüísticas y jurídicas, manejadas en el seno de la RAE, “han confluido afortunadamente con otras iniciativas del CGPJ” encaminadas a impulsar el desarrollo de obras que contribuyeran a la claridad y accesibilidad del lenguaje jurídico.

Un diccionario panhispánico del español jurídico “mantendrá el valor de la cultura jurídica común que hemos heredado [...] y contribuirá a aumentar la seguridad jurídica de los ciudadanos y las empresas en todos los Estados de Hispanoamérica [...] pudiendo ser el texto de referencia para una comunidad intercomunicada”. 


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