El Córdoba, sus nuevos dueños y aquel partido de Copa del Rey

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


El 2 de septiembre de 1981 debutaba el C.D.Pozoblanco en la Copa del Rey. Lo hacía ante el Córdoba al que venció por 1-0. En la vuelta, vencería el equipo capitalino por 3-1. En el Virgen de Luna se reunieron casi 4.000 aficionados. Se decía entonces que si el Córdoba tuviera la afición del Pozoblanco sería un equipazo de Primera.

Siempre se le ha tildado al Córdoba de tener poca afición. No es cierto. En los últimos años, la afición del Córdoba ha sido de las mejores de España. Los llenos del Arcángel, el himno cantado y la pasión que despertaba han hecho que el fútbol ocupe un lugar importante en la ciudad y provincia. ¿Pero qué ha sucedido? Pues que el fútbol es un negocio en esas categorías.

Los González han dejado esta semana el club porque ya no estaban ganando dinero. El público había dejado de ir al campo y tenían que fichar en el mercado invernal para mantener al equipo (con el desembolso que ello suponía). Ahora pasa a ser propiedad de Jesús León y Luis Oliver. Dos empresarios que buscan rentabilidad pero que están dispuestos a salvar al Córdoba de la situación deportiva en la que se encuentra. Otros nuevos dueños para llevar un club histórico.

En 45 años el Córdoba solo ha estado un año en Primera División. Subió después de 42 años pero no fue lo suficiente para que la gente se identificara con sus dueños. González se va diciendo que ha ganado dinero con el Córdoba. Se marcha porque estaba en riesgo de perder rentabilidad. En esto se ha convertido el fútbol, en un negocio. Las sociedades anónimas, los grupos inversores y las exigencias federativas han roto el poder sentimental que tenía este deporte. Lo que hacía diferente a cada club es lo que ya no existe. Es el sentimiento que se va perdiendo.

El fútbol tiene muchos problemas. Uno es que es un negocio. Otro que a los directivos no les gusta que la gente opine. Y sin opiniones, no hay fútbol. Cuántos aficionados dejaron de hablar de fútbol pues no vaya a ser que se traumatice el personal o que alguien nos acuse de ‘no querer’ y no tratar con el debido cariño a nuestro equipo.

El problema del Córdoba o de cualquier club de fútbol es que creemos que un club es una posesión de alguien. Y es todo lo contrario. Es de todos. Un club no es un presidente, un grupo inversor, un futbolista o un entrenador. Los González se marchan pero llegarán otros que tienen el riesgo de caer en los mismos errores. De un tiempo a esta parte en Córdoba han intentado tapar cosas sabiendo que las derrotas pasan, las vergüenzas se olvidan y los ridículos se disimulan tras un pesado cortinaje de terciopelo rojo. Han sido muchos proyectos fallidos. Córdoba ha merecido más futbolísticamente. Desde el 1983 al 1999 el Córdoba CF ha estado penando por campos de Segunda B. No quiere volver allí, pero estuvo. Hubo un tiempo en el que se enfrentó en liga al Pozoblanco (en Copa y en Tercera) y al Villanueva (Segunda B). Bajar sería un infierno aunque la temporada que está disputando también lo está siendo.


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