Anteposición equívoca

SILVIA POZUELO JAUT


Creo que el mundo en el que vivimos es un lugar donde las contradicciones ya no se pueden tolerar. Hablamos continuamente de globalización pero no solo mantenemos fronteras sino que buscamos crear unas nuevas, buscando beneficio económico e ignorando el pasado histórico y las costumbres que tenemos en común. El mundo debería regirse por provincias de una misma nación, y no por países diferentes que siempre buscan la supremacía frente al resto. Y es aquí a donde quiero llegar. Se nos está yendo de las manos. Por naturaleza, el ser humano es codicioso y orgulloso, pero esto no lo justifica. Siempre se ha dicho que conocer el problema es tener hecha ya gran parte de la solución. Entonces… ¿Por qué seguimos queriendo siempre más que el de al lado? ¿Por qué matamos y organizamos guerras por ser el país hegemónico? ¿Por qué no asumimos de una vez que el mundo es de todos, y que la superioridad no lleva a ningún lado? ¿Por qué contaminamos y destruimos poco a poco el planeta justificándolo con la búsqueda del crecimiento económico? ¿Por qué aún sabiendo que nos estamos cargando nuestro mundo, y que el efecto invernadero, el calentamiento global, etc. están ya muy avanzados no hacemos absolutamente nada? No nos damos cuenta de que podemos tener todo el dinero existente, pero si nos quedamos sin sitio en el que vivir, de nada nos sirve. 

¿La paradoja de esta situación? Nos hacen creer que estamos haciendo todo lo posible por nuestro “amado” mundo. Que poco a poco, se corregirá está deplorable situación. Nos hablan, por ejemplo, de responsabilidad social corporativa en las empresas, que ahora está tan de moda. Nos aseguran que la fabricación de sus productos no contamina. Y nos lo meten hasta en la sopa. Permitidme una opinión personal: La responsabilidad social corporativa debería ser una obligación de todas y cada una de las empresas, y no se debería hacer publicidad de ella. Cuidar el medio ambiente es responsabilidad de todos. Y no ser, como en realidad es, un tipo de manipulación publicitaria hacia el cliente para obtener… Beneficio económico, qué casualidad.

Ninguno de esos sabios que decían “el dinero mueve el mundo” se equivocaba. Y es una pena, que conociendo el problema, no hagamos nada por solucionarlo. Es una pena que nuestra codicia supere a la racionalidad que siempre ha caracterizado al ser humano. Es una pena que antepongamos el dinero y la superioridad a los valores e incluso al planeta que nos ha visto nacer.

Y es esto, es lo que acabará con la especie humana. Y si solo fuera ella, bien merecido lo tiene. El problema es que junto a ella se extinguirá todo lo conocido hasta ahora. Y qué pena. 


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