Pongamos que hablo de vivir (XIX)

JOSÉ ANTONIO CARBONERO FERNÁNDEZ
(Técnico de la Cooperativa Olivarera Ntra. Sra. de Luna de Vva. de Córdoba)


Cien años de honradez han quedado en una semana de buena voluntad, y encima estos señores pretenderán que les sigamos bailando el agua, me refiero a toda esa cultura vil y barriobajera que se ha creado en torno a lo que en nuestra sociedad se viene a calificar como “lo bueno y lo malo” en lo referente a lo alimentario y a las connotaciones asociadas a las declaraciones que vemos o escuchamos en los mass media.

Dos claros ejemplos de lo que expongo abonaran este artículo de opinión, el primero el aceite de palma, siempre camuflado entre los ingredientes de los alimentos como una grasa o un aceite vegetal, para no decir específicamente lo que en realidad es, el aceite más barato del mercado, fuente de grasas saturadas y enemigo acérrimo del corazón.

Mónica Carreira, dietista-nutricionsta, experta en nutrición pediátrica advierte que «El aceite de palma, aun siendo de origen vegetal, nos aporta grasas saturadas que, junto a las grasas hidrogenadas, hacen aumentar el riesgo cardiovascular, es decir, existe mayor riesgo de sufrir infarto de miocardio o accidentes cerebro vasculares como embolias, trombosis o hemorragias cerebrales».

Es más, una reciente investigación española testó el efecto del ácido palmítico, ácido graso principal del aceite de palma, en la metástasis del cáncer y comprobó que, una vez inoculado en el ratón, ese tumor pasaba de una frecuencia metastática del 50 por ciento al 100 por ciento. Es decir, todos los ratones desarrollaban metástasis. Su bajo coste lo hace muy atractivo para la industria.

«El aceite de palma es muy productivo. Utilizando el mismo espacio que sería necesario para cultivar por ejemplo girasol produce 10 veces más», apunta Carreira.

El segundo de los flagrantes engaños a los que estamos expuestos todos sin excepción, es el perpetrado por las etiquetas engañosas que inducen a los consumidores a pensar que el AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra), caduca. Todos nos hemos preguntado si el aceite de oliva caduca e incluso si se puede consumirlo una vez superada la fecha que se indica en su etiqueta. La respuesta, el aceite de oliva no caduca como tal, pero sí cuenta con una fecha de consumo preferente, que dependiendo de cómo se conserve el producto, puede ser más o menos fiable. Intentaremos dilucidar qué criterios se siguen para fijar esta fecha y en qué condiciones pierde su fiabilidad.

Se define fecha de caducidad como la fecha a partir de la cual puede existir un riesgo para la salud del consumidor, por lo que en ningún caso debería consumirse el producto, y desde luego es mejor no consumir productos caducados, para evitar así posibles intoxicaciones. El reglamento europeo que obliga a marcar claramente en la etiqueta su fecha de caducidad en productos perecederos como carne, pescado, verduras cortadas, etc. El AOVE no se considera un alimento perecedero y en este sentido, no representa un riesgo para la salud.

Ahora bien, aunque el aceite de oliva “caducado” no represente ningún riesgo para la salud, sí es cierto que se deteriora con el paso del tiempo y es obligatorio ponerle una fecha de consumo preferente, después de dicha fecha, la empresa envasadora, que lógicamente suele o debería ser la productora, pero increíblemente otras veces no lo es, ya no garantiza que el producto siga manteniendo íntegras sus propiedades y calidad original.

Lo más preocupante del caso es que la fecha de caducidad la decide la empresa bajo su propio criterio, y no tiene por qué estar vinculada con la fecha de su cosecha. Es decir, que un AOVE que viene marcado con una fecha de consumo preferente para dentro de un año, puede pertenecer a la última cosecha, a una cosecha del año pasado o incluso a una cosecha de hace más años. ¿Y por qué ocurre esto?, pues esto ocurre porque desgraciadamente para productores y consumidores, como mencionaba antes, nos encontramos con uno de los alimentos donde existe más especulación y fraude, por eso siempre menciono la trascendental importancia que tiene consumir AOVE de calidad producido en Cooperativas o Almazaras que certifiquen tanto trazabilidad como procesos de producción.

Entre otros por tanto, conocemos cuales son los “enemigos naturales” del AOVE, la luz y el aire, sabemos que la perfecta conservación de las propiedades saludables y organolépticas del AOVE exige protegerlo en un envase que no permita que el aceite entre en contacto con ambos. Pero como hemos podido constatar, también tenemos otros, los digamos “enemigos sobrenaturales”, a los cuales hacerles frente resulta bastante más complicado, puesto que la farsa y el engaño son herramientas manejadas con destreza por dichos secuaces. 


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