Patria

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


Siempre he valorado y recomendado el hábito de la lectura como una de las mejores aficiones que puede tener el ser humano, porque, entre las muchas cosas positivas que tiene, una de ellas es el conocimiento que adquieres y la situación propia que te haces de un hecho o de una forma de vida en un lugar determinado, del que uno no tiene conocimiento real de lo que pasa.

Siguiendo el consejo de mi íntimo amigo Miguel Castilla Fernández, acabo de terminar la lectura del libro que lleva por título el mismo de este artículo, del escritor donostiarra Fernando Aramburu, que ha sido considerada ¡la novela del año! Además ha obtenido el Premio Nacional de la Crítica, el Premio Francisco Umbral y, recientemente, el Premio Nacional de Narrativa.

El propio Premio Nobel de literatura Mario Vargas Llosa ha declarado en un artículo publicado en el diario El País, “que hacía tiempo que no leía un libro tan persuasivo y conmovedor, tan inteligentemente concebido”.

Actualmente va por su vigésima primera edición y lleva vendidos más de 400.000 ejemplares.

Este es un momento ideal para leer este libro por la situación que se está viviendo Cataluña, para que recordemos que algo parecido se vivió durante muchísimos años en el País Vasco, aunque allí fue mucho peor, porque la xenofobia y el odio a España desembocó y se perpetró con el tiro en la nuca, los atentados con bomba y lo secuestros. Sumado además a la extorsión que de distintas maneras sufría gran parte de la población, siendo la forma más angustiosa aquella que los terroristas denominaban eufemísticamente como “impuesto revolucionario”, que no era otra cosa más que un chantaje siniestro cargado de amenazas, que culminaba con que muchos empresarios optaban por pagar porque de lo contrario podían acabar en el cementerio, como, desgraciadamente, le ocurrió a algunos.

Como no quiero destripar la trama, o, como dicen ahora los “modernos”, hacer un “spoiler” del libro, sólo diré que el relato, narrado de forma muy original, empieza en el momento en que ETA anuncia el abandono de las armas y Bittori se dirige al cementerio para contarle a la tumba de su marido, el Txato, asesinado por los terroristas, que ha decidido volver a la casa donde vivieron.

Enseguida se descubre la gran amistad inicial que tienen dos familias, con sus respectivos hijos, una amistad muy fuerte e íntima que supera lo normal.

Por un lado Txato y Bittori, el primero un humilde empresario de una empresa de camiones y transporte en general, que da trabajo a 16 personas, dejándose el alma en su empresa y tratando que a su familia y a su hijos no le falte de nada y sobre todo estudien una carrera para tener un futuro halagüeño.

Por otro lado el matrimonio formado por Joxian y su esposa Miren. Estos tienen dos varones muy distintos en todo y una hembra, y los primeros, un varón y una hembra.

Ambas familias viven en un pueblo pequeño de la provincia de Guipúzcoa, en la denominada “Euskadi Profunda”, y toda esa enorme amistad que parecía tenía unas raíces totalmente sólidas e indestructibles se romperá abruptamente por la deriva del fanatismo ideológico que va envenenando a algunos de los miembros de una de las familias. Todo ello ambientado en una sociedad totalmente enferma y cobarde, que actúa como cómplice y encubridora, porque no es capaz de hacer frente a aquellos que imponen la violencia, la amenaza y la coacción como método para imponer sus “ideas”. Señalando incluso a las víctimas de la violencia y el chantaje, que pasan a ser acosados socialmente como si fueran una especie de apestados que deben huir o esconderse.

Es esta una novela donde se aborda con gran realismo la tragedia terrorista que azotó durante varias décadas a la sociedad vasca en particular y a la española en general. La historia que ahí se cuenta es una magnífica radiografía de una sociedad convulsa, que soportó durante décadas la habitualidad del fanatismo político, y en donde aparecen las absurdas contradicciones de tan desenfrenada violencia, que a veces no va ligada tanto con una realidad política concreta sino con los oscuros rincones de la propia condición humana.

Yo creo que “Patria”, además de ser una novela entretenida y apasionante, es un libro muy pedagógico, de donde se extraen muchas moralejas. Un libro que debía leer todo el mundo, porque te hace pensar. Especialmente debían leerlo todos aquellos que están contaminados con el nocivo y pernicioso virus del nacionalismo, que tanto daño ha provocado y tanto ha hecho sufrir a la Humanidad.

Termino con la misma recomendación que me hizo mi amigo Miguel Castilla, si puede, y quiere tener a bien considerar mi modesta opinión, no se pierda la lectura de este libro, porque le situará en una perspectiva cercana de lo que se vivió en el País Vasco y lo que se está viviendo hoy en Cataluña. 


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