La vida en un atardecer o en miles de palabras

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Un día me puse a definir la vida. Lo tuve que dejar porque no tenía fin. Tanta palabra y frase suelta. Todo esto me salió en mi borrador: La vida es un amor imposible, una nueva aventura, momentos apasionados y felices, las ansias de vivir, el coraje que no tiene recompensa, la juventud, la desgracia, la pasión, la ignorancia, la aversión y el deseo, las fantasías, la llegada de la tristeza, los ratos alegres, la atracción, los enamoramientos, los exámenes, la infancia, las caricias, los romances, las adversidades, el dolor, las circunstancias, las vacaciones, la locura, las canciones, los radiocasetes estropeados, lo que nunca será, las horas que pasan deprisa, la nostalgia, los mundos imaginarios, el ruido, las postales olvidadas, las mentiras piadosas, los sueños cumplidos y los rotos, los fracasos, las victorias, los besos, las fotos, el trabajo, las traiciones, los sentimientos, las heridas, los abrazos, las horas muertas, las noches que pasaron, los viajes, las preguntas sin contestar, los olvidos, los engaños, los cuentos que leímos, las preguntas que no contestamos, la alegría auténtica, el pasarte la vida buscando, la insignificancia de los que nos sucedía entonces, los silencios cómplices, los intentos, la preparación para la vida de mayores, quererlo todo, ser distintos, la melancolía, las funciones que empiezan en nuestro teatro y las que van terminando, las pérdidas, el volver a empezar, el cariño, la familia, los miedos, la madurez y las sonrisas.

Todo se combina en nuestras vidas. Nos van sucediendo estas cosas. El secreto es cómo afrontarlas. Hay que saber vivir un romance y también superar una adversidad. Y así en ese camino vamos entre palabras y silencios. Sea como sea la vida, siempre se puede aplicar las palabras de Herbet, “haz que tus versos y que tu vida sean libres: libres como la vereda, libres como el viento”. 


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