Desde mi ventana de Southampton... Traidores y héroes y viceversa

MIGUEL CARDADOR MANSO 
(Ingeniero Superior Industrial)


La vida actual sigue demostrándome que cada vez se asemeja más a un plató de televisión dirigido por los más varios pintos personajes de nuestra sociedad. Producciones a la altura de las emisiones de telecirco para influenciar y entretener a la urbe con asuntos de diferente calado. Lo último, un programa al que podríamos llamar: “Traidores y héroes y viceversa”.

En los últimos meses, como no podía ser de otra manera, la intriga principal de esta producción se ha desarrollado en torno al extenuante procés. Según a quien escuchara y cuando lo escuchara, Rajoy pasaba de héroe nacional por aguantar vigoroso a los chantajes independentistas a ser casi un traidor por no actuar hasta la declaración de la DUI. Y viceversa, los mismos que ya preparaban el nombramiento de Puigdemont como primer president de la República de Catalunya, lo vendían como caganer para las próximas navidades tras el primer patinazo de proclamación. Si ante tanto cambio de guion yo me encuentro perdido, es lógico que los foráneos no sepan identificar quiénes son los indios y quiénes los vaqueros.

En cualquier caso, el tiempo no pondrá a cada una de las partes en el lugar que le corresponde, sino en una posición determinada por la forma de manipular sus cartas ante el advertido público deseoso de encontrar nuevos líderes o mártires a los que seguir para justificar la causa. Yo ya voy teniendo una cosa clara en esta enrevesada trama. Los libros de historia deberán de hablar de “Puig” como lo que es, el político español que más ha contribuido a la unidad de nuestro país en los últimos treinta años. ¿Quién podría imaginar que una sola persona –menos todavía siendo mandatario público- superaría a toda una Selección Española de Fútbol campeona del mundo y bicampeona de Europa, ni más ni menos, en extraer del interior de las masas su orgullo patrio para lucirlo en manifestaciones y balcones? Empiezo a pensar que debajo de ese disfraz de zorro del desierto, hay un Cid Campeador de nuestro tiempo con bandera rojigualda al cuello, más aún después de su actual destierro lejos de Castilla como ya le ocurriera a Díaz de Vivar.

Como últimamente soy poco seguidor de series y culebrones, mejor voy a centrarme en los números que mienten menos y los entiendo más. Por eso, en el capítulo titulado “La mayoría silenciosa”, algo no me cuadró desde el primer momento y me hizo preguntarme qué pasaría si esa mayoría fuera en la practicidad una minoría. Ya que si sumamos los resultados cosechados en las elecciones catalanas de 2006, 2010, 2012 y 2015 por los tres partidos en contra de que se celebre un referéndum, es decir Ciutadans, PSC y PP, obtenemos 38, 49, 48 y 52 escaños respectivamente. Así que pese a la ligera tendencia alcista observable, siguen estando bastante alejados de los 68 escaños que otorgan la mayoría absoluta.

Por lo tanto, la cuestión es evidente, ¿dónde estaba esa mayoría silenciosa en las cuatro últimas elecciones catalanas? Aunque desconozco la respuesta a esta incógnita tengo mis propias hipótesis e intuyo que el próximo 21-D esa mayoría puede estar en el mismo sitio que en las otras ocasiones. Esto me produce preocupación y gracia por igual al plantearse los nuevos comicios como la fórmula de la felicidad que eliminará el desafío independentista a la mañana siguiente de celebrarse. Para qué desarrollar un plan B o incluso C por adelantando si se tiene el A, en caso de emergencia ya habrá tiempo para improvisar. Una nueva muestra de carencia en esa altura de miras de la que tanto se oye hablar pero que tan poco aplican nuestros dirigentes –quizás están esperando a que le faciliten algún artilugio propicio por donde mirar hacia arriba-.

Y lo peor de todo es que mientras fijamos nuestra mirada belicosa en Cataluña –o más absurdo todavía, en volver a las clases de Educación Plástica para comprobar que al juntar rojo y azul en un camiseta puede parecer morado de lejos- por la espalda y de puntillas se pasean sin inmutarnos “otras” noticias quizás más sustanciosas y que nos afectan muy de cerca. Por ejemplo, que Córdoba con el 30,2% es con diferencia la provincia de España con mayor paro, seguidas de Almería, Cádiz, Jaén y Granada. O sea, dentro de los subcampeones de la champions league del desempleo -sólo Grecia es mejor que nosotros- somos los numbers one de los numbers one. Vamos, una especie de híbrido entre Messi y Cristiano que busca tú un defensa capaz de quitarle la pelota. Viendo los beneficios que algunos obtienen con el efecto cortina, auguro muchas más temporadas de esta vilipendiosa serie de “Traidores y héroes y viceversa” con las que mantener a la perspicaz audiencia entretenida.


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