Córdoba a la cabeza del desempleo

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


Cuando entramos en la recta final del año, tenemos los cordobeses la triste noticia de saber que nuestra provincia encabeza con el 30,21% la tasa de paro en nuestro país. Este es un motivo más que suficiente para que reclamemos con energía de los gobiernos central y autonómico la búsqueda, intensificación y ejecución de métodos y políticas de empleo que sirvan para aminorar tan dramática situación. Aunque también hay que decir que sería injusto que todos los reproches en este aspecto vayan dirigidos al papá Estado o a la mamá Junta de Andalucía, porque no seamos capaces de hacer autocrítica para ver también cuál es nuestra propia responsabilidad para estar inmersos en esta nefasta situación.

Aquí, ante este gravísimo problema, parece que como actitud hemos tomado.... el ir de terrazas, aprovechando el “veranillo otoñal”. Lo de protestar por la alta tasa de desempleo y lo de buscar con imaginación, ahínco e iniciativa algo que cambie esta situación, lo dejamos, ya si eso, para cuando supere el 40%.

Con esta actitud tenemos un futuro más negro que Cataluña con la independencia. Deben de abrir bien los ojos los dos partidos mayoritarios y que actualmente gobiernan en el ámbito estatal y autonómico, el PP y el PSOE, pues en lugar de estar cegados en sus peleas y echarse la pelota de uno a otro, deben darse cuenta de una vez que esto no va de reproches y zancadillas entre las llamadas “derechas” y las llamadas “izquierdas”, sino que esto es mucho más serio e importante, como que los cordobeses tengan algo tan básico en estos tiempos, como tener un trabajo digno, para ganarse con él una vida normal, porque si no seremos una sociedad fallida en lo elemental.

Y para eso deben buscarse políticas consensuadas y efectivas donde participen los respectivos actores económicos, que deben contar con el impulso de todas las fuerzas políticas, cada una desde su posición, debiendo remar en el mismo sentido para que el barco arribe con bien y pronto al puerto de la prosperidad y el empleo, en lugar de gastar sus energías en hacer agujeros al buque para que éste se hunda cuanto antes porque el que lo dirige es el rival político, al cual no pueden ver ni en pintura. Con una política donde la confrontación, la división y la discordia son las notas más comunes y características en el convulso patio político patrio, es difícil avanzar en los objetivos de prosperidad y desarrollo, que debieran ser comunes a todos, y que sólo se logran con la acción decidida presidida por la cooperación, la unidad y la concordia.

Y en ese estado de cosas continuado que vivimos habrán fracasado nuestros representantes públicos, pero también los ciudadanos de a pie, si no hemos sabido reivindicar soluciones con firmeza a la Junta de Andalucía y al Gobierno central, pues de ello depende nuestro presente y nuestro futuro, que ahora mismo pinta muy negro, porque a estas alturas seguimos estancados en la profunda crisis económica que viene de 2008, como si los años no hubieran pasado.

Además, en ese futuro se habrá producido un efecto negativo añadido, ya que al no poder trabajar o tener empleos precarios, habrá mucha gente en el futuro con las pensiones muy bajas, y una parte importante de los pensionistas apenas tendrán para llegar a mitad de mes. Ampliándose esta inercia negativa a un elevado nivel de pobreza extrema y de exclusión social.

Entre otros factores que han contribuido para llegar a esta negativa situación se encuentran la desindustrialización, una provincia eminentemente agrícola y ganadera, el excesivo peso del sector servicios, la escasa cultura emprendedora, el envejecimiento de la población y alguna más.

Estos días se está celebrando en la Diputación la Feria de los Municipios de nuestra provincia, y la gran mayoría de los que allí intervengan seguramente destacarán las virtudes de sus comarcas y municipios, empezando por el propio Presidente de la Diputación, Antonio Ruiz. Pero aparte de destacar las siete denominaciones de origen que tenemos y la variedad que se le ofrece al turismo, también es un buen momento y escaparate para analizar en qué fallamos para tener esta tasa tan alta de desempleo.

A pesar de que nuestra capital tiene 325.000 habitantes, siendo la décima con más población de las 52 capitales de España, esto no sirve para casi nada, porque la mayoría de los jóvenes bien preparados con carreras notables se han tenido que marchar a otras capitales e incluso fuera de nuestro país, porque aquí no tienen ni presente ni futuro.

Desgraciadamente el Sur sigue siendo más pobre que el resto, y como no soplemos todos en la misma dirección ahí seguiremos estando, en el fondo del pozo del empleo.


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