25 años de Alcácer

ARTURO LUNA BRICEÑO


En el año de 1992 pasé 86 días viviendo a caballo entre Madrid y Alcácer. En esos duros días aprendí todo lo que hay que hacer para buscar a un desaparecido y lo que no hay que hacer. Viví con las familias de Desirée, Miriam y Toñi, la Navidad más dura de su vida y creo que de la mía. Aprendí que el dolor más grande que existe para unos padres es perder un hijo en la flor de la vida, pero ese dolor se magnifica y multiplica cuando te arrebatan de manera criminal y salvaje a tus hijas. Y ese dolor. Esa tragedia y esa infamia, comenzó a vivirla el pueblo valenciano de Alcácer la noche del 13 de noviembre de 1992, al desaparecer las tres niñas que iban a una fiesta de Instituto en una discoteca del vecino pueblo de Picassent.

La búsqueda en el programa de TVE “Quién sabe dónde” me la encargaron a mí y la conté, junto a otros casos, en el libro “Desaparecidos” (Temas de hoy 1993).

Creí, que al dejar el programa no volvería a hacer más reportajes sobre este terrible suceso. Pero no fue así. Lo seguí investigando en varios programas y con todas las dudas que me fueron surgiendo hice un gran reportaje con Fernando García, el padre de Miriam, que había entregado su vida a encontrar a los autores de aquel crimen. Porque hay grandes dudas de que al menos tres de ellos, que no eran ni Anglés, ni Ricart, aun estén por descubrir.


Vista de la Romana en el términos de Catadau y cercana al pantano de Tous. Caseta en la que se suponen que torturaron  a las Niñas de Alcacer. 


Esta semana se han cumplido los veinticinco años de la desaparición de Las Niñas de Alcácer y he visto y oído reportajes y noticias sobre el suceso que me han dejado perplejo. Le he oído a un comentarista de TVE, que parece que estaba representando un sindicato o asociación de policía, decir que a los pelos humanos que el forense Profesor Frontela encontró en los cuerpos de las niñas, y que eran ajemos a ellas, no se le practicaron las pruebas del ADN porque en 1992 esa técnica no existía en España. Y nada más lejos. Yo acudí, más de una vez, a por resultados de ADN a la Universidad de Santiago de Compostela en ese mismo año. Mientras los demás tertulianos se enredaban en la búsqueda de Anglés, algo que ya se demostró en su tiempo que parecía un montaje hecho para enredar y desviar la atención.


Antonio Anglés; no existían pruebas en el sumerio de su presencia. Fue acusado por Miguel Ricart.


Por eso he desempolvado el reportaje que hice en DOSSIER, que dura cerca de 40 minutos y se titula “Alcácer, diario de un padre atormentado”. Lo grabé en noviembre de 1996, un mes antes de que comenzara el juicio en la Audiencia de Valencia. Y era un recorrido que Fernando García hacía por todos los lugares del crimen para cotejarlos con el sumario.


Desirée.


Las fotos que adjunto son de este reportaje y muestran dibujos del sumario con las torturas que sufrieron las niñas y los lugares en que, se supone, que fueron asesinadas y enterradas. Desireé, Miriam y Toñi.


Toñi.


Reportaje que podemos ver y comentar cuando Miguel Cardador y La Comarca lo estime oportuno.


Ataud en que fue recogida una de las niñas y encima del él la moqueta en que estaban envueltos los tres cadáveres.




Fernando García señalando la Caseta de la Romana antes de entrar a ella. 


Fernando rezando en la tumba en la que fueron encontradas las niñas el 27 de enero de 1993.


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