No lo entiendo

PAULA RANCHAL GARCÍA
(Estudiante 4º ESO) 


No entiendo muchas cosas.

Por qué el sexo es un tema tabú. Por qué a los homosexuales se les dice no ser algo ‘natural’ cuando se han descubierto animales, como el murciélago, que mantienen relaciones con otros de su mismo género. Por qué quieren hacernos pensar que no nos adoctrinan cuando ellos mismos nos dicen que no podemos hacerlo. Por qué buscamos la superioridad egoísta frente a los demás, en vez de la igualdad en valor y oportunidades. Por qué hay personas que no han movido un dedo en su vida y tienen todo lo que les place, y a otras, que no trabajan menos de doce horas diarias, les cuesta comer más de un día. Por qué nos dicen que quieren que cumplamos nuestros sueños mientras no paran de ponernos obstáculos patriarcales. Por qué no me dejan decir lo que me apetezca sobre mí si no hace daño a nadie. Por qué no se preocupan por los veintidós países que se encuentran actualmente en guerra, con niños muriendo inocentemente, entre muchísimos otros, y sí lo hacen por quién gana Gran Hermano este año. Por qué nos autosugestionamos con la excusa de: “no es mío”, o “no puedo hacer nada”, cuando vemos la mismísima miseria incluso a metros de nosotros. Por qué hay un señor que decide por mí y por mi país cosas que creo que son injustas y poco éticas. Por qué tengo que volver a mi casa acompañada porque si no, me arriesgo a Dios sabe qué. Por qué tengo que seguir lo que todos hacen con la presión de que puedan juzgarme. Por qué tengo que sentirme presionada. Por qué tienen que juzgarme. Por qué tengo que depilarme zonas en las que la higiene no tiene nada que ver. Por qué habla mi ropa por mí, si es sólo tela. Por qué no se reflexiona sobre que el hambre y la venta de armas es lo que mueve el dinero mundialmente, cuando esto es una barbaridad. Por qué se margina a la gente diferente si gracias a ella ha evolucionado el mundo. Por qué alguien es tratado de manera diferente por su color de piel y no por su tonalidad de pelo, cuando es la misma tontería. Por qué decimos que mujeres de culturas distintas están más oprimidas que las de la nuestra cuando continuamente nos acicalamos por razones sociales. Por qué nos gusta enamorarnos de las piedras con las que tropezamos. Por qué sí y por qué no. Por qué nunca puedo decir nunca y si digo siempre me llaman cínica. Sé que estás preguntas tienen respuesta, y es a ésta a la que no le encuentro sentido.

No pido que nadie me entienda, intentaré no hacerlo nunca. Pido un poquito más de humanidad, y un poquito menos de realidad inventada. Todos estamos juntos en esto, todos somos víctimas indispensables del dolor que cada día sufre este planeta por culpa de lo que sea, ante todo nuestra. Avancemos con él, tanto específica como mentalmente, porque no podemos obviar detalles ni globalizar el entorno, pudiendo ser esto una paradoja necesaria para la mayor y mejor subsistencia de nuestra especie, no dejando atrás nuestras características animales comunes que nos traicionan cuando queremos que no sea así, y el intentar transformarlas. Creo que lo sorprenderte es darse cuenta. Las especulaciones de una mente humana pueden cambiar el mundo. Está comprobado. Puede que nada sea lo que ves ni cómo lo ves, puede que estés viviendo en tu propia manera de verlo todo. Puede que estés completamente solo/a en realidad. Puede que ni estés. Pero si hablamos de posibilidades no acabo en la vida. Porque esa es otra.



Qué complicado nos resulta darle sentido a lo que tenemos alrededor, cómo duele que saber duela y qué feliz me hace ser tan ignorante a veces. Me gustan las personas ingeniosas, de hecho, la palabra “ingenio” es una de mis palabras favoritas, es muy parecida, etimológicamente hablando, a “ingenuo” y no tienen nada que ver, es más, ambas son prácticamente lo contrario. Las personas ingeniosas son capaces de ver vicisitudes que no vemos y de transformarlas en la ecuación más simple imaginable, para resolverla en un abrir y cerrar de ojos sin apenas dificultad. Se responden sus propias preguntas, y preguntan continua e indirectamente las dudas que van surgiéndoles -probablemente tú no te des cuenta de que las tienen-. Son admirables, y digo son porque aún no he sido capaz de meterme en el saco, aunque creo que a la sociedad actual nos vendría bien salir en busca de un poco de ingenio en vez de ser víctimas lacónicas de la vana ingenuidad ν

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