Historias mundanas

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Un día se cansó de perseguir sueños. Llegó a su casa y pensó que había llegado la hora. No quería correr más riesgos. Todo había acabado. Abandonó su rutina, se encerró en sí misma y decidió que no quería vivir los días que no merecían ser vividos. Por entonces, toda su esperanza se había perdido. Con el tiempo había acumulado desilusiones, desengaños, muertes y palos muy fuertes. Era el fin a esa personalidad apasionada e implacable, dura y también delicada.

Pensaba que la vida es el teatro de la existencia en el que se desempeñan papeles sin saber muy bien si es el tuyo o no. Solo representaciones que, a veces, no tienen mucho sentido.

Comentaba que uno llega al final de su vida con la experiencia de las cosas, de los hechos y de las obras representadas. Tanta pasión para nada o para mucho. ¿Qué hubiera pasado si ese análisis hubiera sido diferente? Si se hubiera acordado de las aventuras vividas, del espíritu valiente que tenía de joven, de la felicidad prestada en esos momentos maravillosos de su vida, de los amores pasionales y de la alegría de vivir. Pudo haber rescatado ese espíritu de cuando era única, de cuando estaba tan viva y llena de deseos, de esperanzas, de retos.

Hay momentos donde la vida se te viene encima y no te ves con fuerzas para reaccionar. Pero esos momentos pasan si luchamos contra ellos. La vida tiene que ser cada día desear, aprender, saber, actuar, sentir. La vida siguió y un día, se levantó y decidió luchar por lo que todavía no había conseguido. Fue al mirar la naturaleza, los árboles y el cielo. De repente se inundó de vida, pensó en que había cosas muy hermosas y que tenía mucho por hacer.

Ahora se levanta temprano. Ve las puestas del sol. Contempla la naturaleza. Abraza a los suyos. Enciende la luz por la noche para leer esos libros que le transportan a mundos diferentes. Esta semana en el Día Mundial Contra el Cáncer de Mama nos hemos unido todos contra esta enfermedad. Ánimo a todas las mujeres que luchan cada día por un trocito de felicidad. Son las verdaderas heroínas de un mundo mágico en el que si te paras, te lleva la vida por delante. Vamos, adelante por los sueños que nos quedan por vivir.


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