Entrevista a Félix Ángel Moreno Ruiz, autor de 'Acuérdate de Paula porque vas a morir'


“El lector acompañará a los personajes en sus miedos”

ANTONIO MANUEL CABALLERO
POZOBLANCO


Encuadrada en las actividades del Día de las Bibliotecas, el pozoalbense, Félix Ángel Moreno Ruiz, presentó el pasado jueves en Pozoblanco Acuérdate de Paula porque vas a morir, junto a la concejala de Cultura, Rosario Rossi. Una nueva apuesta por la novela negra, que atrapa al lector.


Félix Ángel Moreno triunfa con sus novelas de misterios y policiacas. / SÁNCHEZ RUIZ


– De nuevo hay crímenes e investigadores en esta novela. ¿Le hubiera gustado dedicarse a la investigación criminal?
– La verdad es que no. Una cosa es ser escritor de novela negra y otra muy distinta, policía de homicidios. Es un trabajo difícil y arduo, para el que hay que estar preparado psicológicamente porque hay que lidiar, un día sí y otro también, con lo más sórdido de la condición humana: el crimen.

– Como ya ha hecho en otras ocasiones, como en Un revolver en la maleta, aquí también sitúa la trama en Córdoba. ¿Qué le atrae de esta ciudad?
– Hace años, dije en una entrevista que Córdoba era una ciudad muy apropiada para servir de marco a una novela negra y sigo opinando igual. Está estructurada socialmente en distintos barrios, cada uno con su idiosincrasia y sus peculiaridades; mira al pasado (y arrastra, por tanto, males endémicos, propios de una ciudad provinciana) y, al mismo tiempo, es una urbe moderna que mira con desparpajo y optimismo al futuro. Por todo ello, Córdoba es tan válida como Barcelona, Madrid o Estocolmo para ser el espacio en el que sitúa una buena trama policíaca.

– El título resulta inquietante, ¿quién es Paula?
– Me alegro de que lo resulte porque, si no fuera inquietante, no sería propio de una novela negra, que entra por los ojos a través del título, que debe ser impactante y atrapar al lector desde el primer momento.
  Paula es una chica que, en los años ochenta del pasado siglo, cursa 2º de BUP en un instituto de Córdoba. Unos años antes, había emigrado con su familia desde Pedroche buscando un futuro mejor. Eso es lo que pretende y para eso se prepara; sin embargo, la adolescencia es una etapa de descubrimiento (por tanto, puede resultar peligrosa) y, entonces, Paula comienza a caminar por la cuerda floja…

– ¿Por qué ha escogido en este caso a un policía jubilado?
– No se trata de la novela policíaca al uso, con el inspector entrevistando a sospechosos. Es una novela negra, en la que no interesa tanto saber quién es el culpable, como asistir al horror de un crimen, las causas que lo motivan y las consecuencias que trae para las personas implicadas en él.
  En este marco, el papel del policía jubilado es crucial: está cansado, es escéptico y contempla, como mero espectador y sin capacidad para actuar, cómo se van desarrollando los acontecimientos. Por otra parte, él mismo tiene cuentas pendientes con su pasado porque es consciente de que no actuó en su momento como un buen profesional. En definitiva, siente remordimientos, intenta hacer algo para remediarlo, pero se ve incapaz o, en realidad, tal vez no lo desee.


El autor se siente agradecido por los elogios y reconocimientos de sus trabajos. /S.R.


– ¿Qué van a encontrar los lectores en Acuérdate de Paula porque vas a morir?
– Una novela negra (espero que entretenida, ojalá que apasionante) sobre el abuso, la maldad humana y la venganza. A partir de un crimen, la vida de varios seres humanos se rompe definitivamente y, años después, alguien viene del pasado dispuesto a ajustar cuentas.
   El lector que se sumerja en la historia, acompañará a los personajes en sus miedos; sabrá, a veces, más que ellos y, al tiempo, ignorará lo importante, por lo que se verá inmerso en un bucle de horror, de desesperación, de ilusiones truncadas, de locura.

– ¿Que recursos utiliza para que queden enganchados?
– En la novela policíaca clásica, la técnica consiste en situar a distintos sospechosos con motivos y oportunidades para cometer el crimen.
   En esta novela, que es negra, al lector no se le engaña con subterfugios y pistas falsas; por el contrario, intuye, sabe cosas, las presiente o las adivina, pero se siente atraído a seguir leyendo una historia que, a pesar de todo, lo atrapa y lo conduce a un abismo hacia el que se dirigen los personajes.

– Alguna vez ha comentado que sigue los cánones de la novela policiaca. ¿Cuáles son las bases de este género?
– En las dos novelas que he publicado anteriormente (Un revólver en la maleta y Estaré esperando para matarte), protagonizadas por el inspector Homero, predominan los elementos policíacos. Este tipo de novela pretende un juego intelectual con el lector. Este, a través de una serie de pistas (muchas de ellas falsas), debe descubrir quién es el culpable. Quizás la reina de este género sea Agatha Christie.
   La novela negra es distinta. No interesa tanto descubrir al culpable, sino reflexionar sobre el crimen, sus causas y sus consecuencias, y realizar una crítica de la sociedad en la que se produce. Nace esta novela en la América de los años veinte, de la Gran Depresión y de la Ley Seca con las historias de autores como Dashiell Hammett. En la actualidad, es la que predomina y la más prestigiosa desde el punto de vista literario.

– Valoró en su día el jurado del premio Solienses que usted ganó la detallada y precisa descripción de ambientes o la verosimilitud de los personajes. ¿Comparte esas apreciaciones?
– Humildemente, creo que sí busco la verosimilitud tanto de los personajes como de los ambientes en que se mueven. Procuro que el lector piense que son creíbles, que es realista la Córdoba que describo y que los protagonistas parecen de carne y hueso, hablan y actúan como seres humanos, no son fantoches sin vida.


El pasado jueves en el acto de presentación. /S.R.


– ¿Le cuesta mucho elegir el título de cada novela?
– En el momento en que empiezo a escribir una novela, no la titulo pues no es algo que me preocupe. Cuando llevo escrita la mitad (aproximadamente), comienzo a pensar en un posible título, que apunto en un papel. Si se me ocurre otro, lo apunto también, de manera que, al final, puedo tener cuatro o cinco diferentes. Solo cuando la he terminado, pienso seriamente en cuál sería el más conveniente. A veces, tardo en decidirme entre varios, pero, en otras ocasiones, hay uno que me atrae especialmente.

– El investigador es en este caso es Julián Ortiz. ¿Al inspector Homero lo ha dejado apartado o volverá?
– Homero, su compañero, el agente Pedro, y su enemigo, el inspector Anastasio, están esperando pacientemente en el cajón del escritorio desde hace un tiempo a que decida intentar publicar dos novelas que ya he escrito con estos personajes. Una de ellas, precisamente, está ambientada en los Pedroches. El tiempo dirá (dependerá de las ganas que tenga) cuándo verán la luz, aunque me imagino que, si se les pregunta a ellos, contestarán que están deseando volver a dar guerra y a patearse las calles de Córdoba, Añora o Pozoblanco.

– ¿Y la inspectora Julia, que conocimos en Misterio en Los Pedroches?
– Julia es un personaje muy entrañable para mí. Por ahora, sigue tranquila, en su residencia del CAMF. De vez en cuando se da una vuelta en su silla de ruedas y resuelve un pequeño caso que sale a la luz en un libro colectivo de relatos o en una revista. Quizás, dentro de unos años, me ponga manos a la obra y escriba una segunda parte de Misterio en los Pedroches. El problema no son las ganas, es que, literalmente, no dispongo de tiempo.

– ¿Qué le parece el interés que despiertan sus novelas y ejemplo de ello es Estaré esperando para matarte?
– Como autor, un inmenso placer. No hay piropo más hermoso para un escritor de novela negra que un lector le diga que se ha leído la novela de un tirón o que le pidan que saque otra del personaje que ha creado.
   El escritor sin lectores no es nada, por muchos premios y buenas críticas que reciba.



– Los telediarios están llenos de sucesos y parece que los medios dedican cada vez más espacios a la crónica negra. ¿Le interesan los asuntos de la actualidad en relación con estos temas?
– Sí, porque son una fuente inagotable de inspiración para un creador. La maldad humana (como la estupidez) no tiene límites, ni conoce fronteras, culturas, sexo ni religión.

– ¿Se documenta mucho para cada una de sus novelas?
– Como ya he indicado anteriormente, procuro ambientar adecuadamente mis novelas, crear la sensación de verosimilitud, de que los personajes y las tramas son creíbles. Eso supone buscar información de la época en que se sitúa la trama. En el caso de las novelas protagonizadas por Homero, la Córdoba de principios del siglo XX. En el caso de Acuérdate de Paula porque vas a morir, la Córdoba actual y la de los años ochenta del pasado siglo.
   Por tanto, el lector se encontrará en esta novela con el estuche de Naranjito, con la revista Superpop, con el Renault 7, con el Seat 127, con la Montesa Impala, con Escuela de calor de Radio Futura, con el diccionario Vox de Latín de 2º de BUP… Y con muchos detalles más.

– Comentábamos el espacio creciente en los medios pero y las editoriales ¿prestan atención a la novela negra?
– Actualmente, hay un gran interés por este género. Probablemente, estamos en el momento en que la burbuja (como sucedió con la inmobiliaria o con la hipotecaria) comienza a desinflarse. Dentro de unos años, como ocurrió con los Templarios y con los manuscritos de Da Vinci, se llevará otra cosa. Sin embargo, los escritores humildes seguimos y seguiremos encontrándonos las mismas dificultades para publicar.



– Javier Sierra ha ganado los 601.000 euros del Premio Planeta con un thriller conspirativo. ¿Le interesa este autor? ¿Ha leído alguna de sus novelas?
– Aunque de él solo he leído La cena secreta, considero que reúne las condiciones y requisitos adecuados para ganar el Premio Planeta.

– ¿La celebración de Halloween en estos días le inspiraría algún relato?
– Un relato terroríficamente divertido. Y, por supuesto, de acuerdo con los cánones del género: mucha sangre, colmillos y algún que otro cementerio. Aunque todavía no me he decidido a escribir un cuento de terror, cualquier día es bueno para hacer uno (o unos cuantos) a ver si asusto a alguien.

– Por último, si quiere añadir algo más…

– Mientras contesto a esta entrevista, estoy pensando en una nueva novela que podría tener por título: Asesinato en el palacio de la Generalitat. ¿Quién sería la víctima? ¿Quién, el asesino? 


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