En un país multicolor

JUAN PEDRO DUEÑAS SANTOFIMIA


Un país donde la bandera encubre las penurias que guardan muchos miles de familias.

En un pais, donde la Constitución se ha introducido en el “hall” (mejor dicho “zajuán”) de todas la casas, y donde el Estado de Derecho y las Leyes han invadido todas las estancias de nuestra vida cotidiana se sentiría plenamente feliz el Barón de Montesquieu si puediera ver como “El espíritu de las Leyes” (su obra maestra) ha despertado el patriotismo ha removido el sentimiento nacionalista y ha llenado de ardor a gran parte de los ciudadanos de su vecino pais de nacimiento, con el plus de que a buen seguro que la inmensa mayoría de estos nacientes patriotas no la hayan leído, dando por cierto la sabiduría infusa por las lenguas de Pentecostés.

El Barón de Montesquieu también osbervaría con desolación que para poco ha servido su afirmación dirigida a los políticos quienes tienen, decía, las herramientas políticas necesarias para poder generar mayor prosperidad individual y social con solo considerar los aspectos particulares y universales de cada organización social.

Una Nación llamada España hoy, Iberia en un principio, Hispania hace mas de 20 siglos, Reino de Taifas hace mil años, además conformada por una multicoloridad lingüística, geográfica, étnica, territorial, elementos todos ellos concurrentes y exigibles en uniformidad para que puedan integrarse en un concepto histório/jurídico de Nación, se hace una afirmación altamente dificil de definir.

Pues, de qué España Nación/Estado estamos hablando.

De la simbolizada en una bandera bicolor, uno de los cuales está teñido por la sangre derramada en luchas fraticidas dispersas y múltiples a lo largo de toda nuestra historia.

De la España cuya integración y cohexión social se concretiza en el Título VIII de la Constitución, fraguado por mor de las circunstancias , cuya vida ya de su nacimiento, se preveía corta, por su incubación y que sistemáticamente ha sido prostituído por sus propios padres.

O quizás nos estemos refiriendo, sin ni tan siquiera tener conciencia de ello, a un país cuya seguridad, progreso y libertad, se fundamentan en una supuesta separación de los tres poderes fundamentales del Estado que hoy hasta los propios miembros de cada uno de ellos niegan, al extremo, que el legislativo se cuestiona seriamente su modificación constitucional, con el asentimiento de la mayoría,sino todos, los partidos políticos, los mal llamados constitucionalistas, o nacionalistas y tambien los progresistas (despectivamete llamados antisistema).

Admitir la realidad es el comienzo del conocimiento del problema , y conocer la historia de donde trae causa sería el comienzo de la solución.

La Solucción, vistos lo visto, no está en manos de los políticos que nos gobiernan porque han negado sistemáticamente la existenca del problema real y han creado su propia Atlántida, una España de banderas enarboladas a todos los vientos, han dictado unas leyes que no dan soporte a las garantias suficientes y necesarias para una pacífica convivencia y pretenden conformar un Estado/Nación bicolor dividido en buenos y malos,y toda esa amalgama de aspectos particulares que singularizan la diferencia y que pueden permitir su universalización, pretende armonizarlas este director de orquesta interpretándolas en clave de sol.

Estos necios, y quizás o tambien perversos y soberbios van a conseguir que esta orquesta polifónica que podría sonar como la Sinfonía del “Nuevo Mundo” (Dvorak) termine, cuando menos, como el rosario de la aurora y que esta Atlántida virtual producto de los intereses partidistas y la mediocridad de sus dirigentes, desaparezca en cumplimiento de la sanción que Tineo presume en el diálogo de Platón; luego, tras la desgracia el sufrimiento innecesario y evitable y el daño causado , vendrá la ley mas perversa de todas cuantas hayan podido aprobar, la “Ley de Punto Final” cuyo propósito velado ya se ha apuntado através de la insinuada oferta de Aministía a “los rebeldes” si deponeen sus armas ideológicas y se rinden incondicionamente.

“Qué vergüenza de pais”, con la riqueza, diversidad, multiculturalidad y genialidad de sus habitantes. Sigo preguntándome la razón para no haberlos echado del poder y llevarlos donde realmente deben estar, a pesar de que sé muy bien la respuesta, repuesta que todos y cada uno debemos encontrar para poder decidir acertadamente.


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