El mecenazgo religioso de los Condes de Belalcázar y su evolución histórica

SATURNINO MUÑOZ
BELALCÁZAR


Desde el pasado verano el Monasterio de Santa Clara de la Columna de Belalcázar está realizando una serie de actos de carácter cultural con el objetivo de promover y avanzar en el conocimiento de la figura de Fray Juan de la Puebla y otros miembros de este linaje nobiliario. Ya que muchos integrantes de esta familiar señorial a lo largo de finales de la Edad Media y durante todo el Antiguo Régimen profesaron como religiosos en distintos monasterios y conventos de la provincia de los Ángeles, auspiciando con sus bienes el engrandecimiento de templos y ermitas.

El historiador Luis Romero Fernández, cronista oficial de Hinojosa del Duque, que ya ha dedicado un importante número de estudios y publicaciones a diversos aspectos del condado, ha puesto de relieve en su conferencia “Patronos y Protectores” algunos de los principales rasgos de esta labor de mecenazgo de los Sotomayor y Zúñiga. Los Señores de Belalcázar, comentó Romero, actuaron como el conjunto de la nobleza española, ya que fueron dadivosos y limosneros para poder hacer frente al mantenimiento de las fundaciones religiosas que fueron poniendo en píe sus antepasados, pero también para la realización de nuevas edificaciones y las obras de mantenimiento de las existentes. “Elvira de Zúñiga en el año 1483 ya manifestaba su deseo de que se finalizaran las obras del Hospital de Santo Antonio, una fundación anterior al nacimiento del condado”, que cumplía con la misión que se había asignado a estos centros, ayudar a los pobres, a los peregrinos y a los más necesitados de la villa.



Romero también puso de relieve en su intervención la figura y trayectoria de Sor Felipa de la Cruz, hija de los Condes de Belalcázar, que nacía en 1509 e ingresaba como religiosa en Santa Clara de la Columna en el año 1524. En ese momento se desposeía de todos sus bienes que serían destinados a la construcción y reparación de conventos, a sus familiares, criados y pobres de su villa natal, así como a ciertas obras pías. Sus aportaciones, subrayó el ponente, fueron dirigidas a la construcción de la enfermería del Monasterio de Santa Clara y al convento hinojoseño de la Madre de Dios de Arriba, la actual ermita de la Virgen del Castillo.

Fundamental también fueron las contribuciones pecuniarias de los Sotomayor y Zúñiga para la creación del Convento de la Concepción de la Madre de Dios en Hinojosa, tras la unión de los dos cenobios religiosos existentes hasta ese momento, el Convento de la Madre de Dios de arriba y el Convento de la Madre de Dios de abajo. Como patronos y fundadores los Duques de Béjar y Condes de Belalcázar determinaron una cantidad de bienes suficientes para las cincuenta religiosas con las que contaban, otorgando para tal fin la cantidad de 16.000 ducados o bien el usufructo de ocho quintos de los diecinueve con los que contaba la Dehesa de la Alcantarillas, dado el elevado volumen de la asignación económica otorgada.

Para Luis Romero todo este conjunto de donaciones y patronatos muestra el poder económico del que gozaron los Zúñiga y Sotomayor dada la grandeza y riqueza de sus estados hasta el siglo XIX, cuando los procesos desamortizadores liquidaron el Antiguo Régimen. 


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