Desde mi ventana de Southampton... Ausencias en el Municipal

MIGUEL CARDADOR MANSO 
(Ingeniero Superior Industrial)


El fin de semana pasado, acudía al Polideportivo Municipal para presenciar una vez más a nuestro C.D. Pozoblanco en esta temporada de lifting e ilusión renovada. Es cierto que la definición de fútbol sigue siendo difícil de encontrarla por allí en muchas ocasiones, pero tampoco es que esta brille por su presencia cuando acudo por ejemplo al Arcángel. Así que en esta coyuntura actual, estaría feo exigirles donativos futbolísticos a los pobres cuando los más pudientes nos dan habitualmente la espalda.

A pesar de lo anterior, al asistir últimamente a los partidos hay otra cosa que echo más en falta que contemplar un poco de “tiki-taka” -como diría el maestro Andrés Montes-. No es ni más ni menos que la presencia de Manolo García-Cano. Y sé de buena tinta que no soy el único. Como a más de uno le habrá pasado, hay personas con las que no compartes árbol genealógico, pero sí vivencias para tenerle tanto cariño como si fueran de tu rama más cercana.

Fueron muchos años con el mismo ritual. Antes de cada partido mi padre y yo solíamos recoger a Manolo en su casa del paseo Marcos Redondo y nos dirigíamos hacia el Municipal, el viejo San Miguel o, en alguna ocasión, a otros pueblos de la Comarca. Si tocaba en casa, el tridente se sentaba en el banco de cemento que hay junto al banquillo del Pozoblanco y, si era día de lluvia, tocaba subir a la cabina o a la grada. Después rueda de prensa y vuelta a su casa donde le esperaba su querida María.

De esta forma, a pesar de no disfrutar de años muy gloriosos del Pozoblanco a excepción de la temporada 04-05 con aquella liguilla que se escapó en los últimos diez minutos del “sospechoso” partido en Los Barrios, vivimos gracias al Villanueva lo que desgraciadamente será difícil de volver a sentir por estas lindes. Tres títulos casi consecutivos de tercera división, partido de Copa del Rey ante el Recreativo de Huelva –en primera por aquel entonces-, liguillas de ascenso contra el histórico Granada entre otros y uno de los partidos cuyo ambiente previo más me ha impresionado, el derbi en segunda B frente al Córdoba C.F. de Javi Moreno. Aquel día, el viejo San Miguel con gradas supletorias incluidas se quedó más pequeño de lo que solía para ver morir de pie -por la mínima de 2 a 3- al pueblo de nueve mil habitantes contra la capital de más de trescientos mil.

Tener la suerte de compartir momentos como los anteriormente descritos con el bueno de Manolo, me han concedido el privilegio de conocer de cerca su cálida y bondadosa personalidad, así como sus esfuerzos para que parte de la historia de Pozoblanco no caiga en un pozo llamado olvido. Una buena prueba para demostrar que lo último es verdad, es introducir el nombre completo de Manolo en Google. Ya que en esta vida moderna, si has hecho algo y no apareces en el conocido buscador, es que lo has tenido que hacer regularmente mal. Como es de esperar y a pesar de pertenecer a “otra” generación muy distinta a la de las nuevas tecnologías, su huella también cruza la frontera cibernética. Los resultados de la búsqueda enseguida muestran los tres pilares principales por los que ha contribuido de forma desinteresada y sin ánimo de lucro para nuestro pueblo y Los Pedroches: Cruz Roja, Ferrocarril y C.D. Pozoblanco.

Solamente él sabe cuántas fotografías y documentos históricos guarda en su archivo personal, pero gracias a su afán para que conozcamos nuestro pasado, todos hemos podido disponer de sus conocimientos a través de sus distintos libros, publicaciones y colaboraciones a las que siempre accedió con una sonrisa, fuera para lo que fuera y sin importarle quién se lo pidiera. Con sus más de noventa años, sobran los méritos para que le correspondamos con gratitud, quizás con un homenaje a la altura de su persona con el cuál dejemos constancia a las futuras generaciones el vestigio de una persona que hizo mucho por su pueblo sin pedir nada a cambio; y no estaría de más hacerlo ahora que todavía gozamos de su presencia para que él pueda disfrutarlo.

En la historia ha habido figuras a las que hemos colmado de homenajes sin hacer demasiado por nosotros y nos hemos quedado cortos con otros que tanto hicieron. Así que espero que otra injusticia histórica no esté fraguándose en estos momentos en el horno de nuestra memoria taruga.


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