Sábado de feria en Pozoblanco

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Sábado de feria. Uno de los días más grandes del año. Las calles se llenan de gente y de ilusión. Existen pandillas de chavales que van a la feria buscando los coches de tope, los toros mecánicos o la barca. Existen pandillas de jóvenes que van buscando las casetas musicales donde bailar, ligar y disfrutar. Existen adultos que van buscando un sitio en el que compartir la feria con la familia y con los amigos. Existen muchos pequeñajos que con sus padres van descubriendo el mundo entre la fantasía que siempre da una feria llenas de atracciones, alegría y caballitos.

Cada uno vive la feria a su manera dependiendo de su edad, manera de vida y fantasía. Todas las etapas de la vida se viven con intensidad. Mucho más en feria. Quizás la mejor sea esa de amores adolescentes cuando la vida parecía que era de color de rosa o quizás sea la mejor sea la que se vivió en la infancia entre algodón de azúcar, cochecitos mágicos de atracciones infantiles y colchonetas saltarinas. La feria sigue siendo ese período donde uno se olvida de todo por unos días. Cierto es que ha cambiado la manera de diversión. Las aparcerías no empiezan al mediodía. Ahora tienen horario de tarde-noche. Pero sigue siendo feria.

Hay un montón de casetas que pertenecen al pasado que estuvieron en feria. Quién no se acuerda de la Cervecería, del Gallinero, del Huerto del Kiko, del Parque, de las Casetas del Organillo, Círculo Taurino, Marcos Redondo, Cruz Roja o la Denegos. Quién no se acuerda del circo de antes cuando era de leones, elefantes y de payasos. Quién no se acuerda de los Teatros Eslava o el chino de Manolita Chen. Quién no se acuerda de la calle La Feria a reventar de gente y de esos puestos de turrón, de juguetes y de fantasía.

La feria tiene duende en ese capítulo sentimental que cada uno tenemos con ella. Posiblemente en aquellas casetas se hicieron amigos, surgieron amores o simplemente se pasaron ratos buenos. Posiblemente en aquellos teatros y circos se disfrutó de funciones que era la representación de la vida de uno en cada época. Cuando pasamos por la calle la Feria o por Los Llanos tenemos la sensación que son los lugares de nuestra infancia o juventud. Es curioso que la calle la feria había perdido esa magia o ese recuerdo pues ya no se asociaba con esta fiesta de septiembre tan importante para nosotros. Es por ello que seguimos animado que cada año se tenga presente a esta calle pues al fin y al cabo representa lo que fue la feria. Este año ya se han hecho cosas.

En fin que es sábado de feria. Aparcería, trajes de gitana, música, comidas de amigos, en familia, tarde de toros, atracciones, noche de parranda y diversión, mucha diversión. Feliz sábado de feria. 


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