Feria de ayer, feria de hoy

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


La vida corre a una velocidad de AVE, para mi gusto quizás demasiado. Con dicha velocidad se producen cambios cíclicos importantes, y en unas cosas se gana y en otras se pierde. La vida es como un jamón bueno de bellota con su parte de magro y su parte de tocino.

Es curioso y no exagero si les digo que unos días antes de que comenzara la feria de Pozoblanco, el 50% de las personas a las que les preguntaba qué iban a hacer en la feria me contestaban que se iban de vacaciones fuera de la comarca. De esta manera vendrían unos el sábado y otros el domingo, para disfrutar las últimas horas de la feria.

Hace 35 ó 40 años era impensable que alguien se fuese fuera de la localidad a la playa u otros lugares y no pasara aquí la feria que era ansiada durante todo el año.

Los niños y adolescentes ahorrábamos durante los 12 meses en nuestras alcancías (huchas) para los 5 días de fiesta y los mayores tenían su fondo común en diversos bares donde depositaban todas las semanas, mayoritariamente el sábado, lo que podían de dinero y tenerlo así ahorrado para cuando llegara la feria.

En aquellos años había cuatro corridas de toros, el teatro Eslava, Manolita Chen, el circo, los gitanos con su exposición de equinos para la venta. Y venían los mejores cantantes del momento a la caseta municipal como Camilo Sesto, Antonio Machín, Mocedades, Los Pecos, Ana Belén y Víctor Manuel, José Luis Perales, Emilio José y un largo etcétera. Además, en la mitad de la feria, se preparaba un partido de fútbol donde se traía un rival de gran nivel.

En definitiva, era una feria sobresaliente para aquellos tiempos, donde todos tenían su espacio y atractivo, porque entonces no existía el botellón.

Cualquier caseta funcionaba a tope, las de música y las de tapeo, porque entonces no era muy corriente el comer unas gambas, jamón, buen queso, aquellos pollos asados con su guarnición, los pinchos morunos, etc.

Toda esta completa y variada feria hacía que vinieran personas de un radio de 100 km. A los pueblos de la comarca se le sumaban los del sur de la provincia de Ciudad Real, este de Badajoz y de Córdoba capital. Además, como suma positiva, estaban los pozoalbenses ausentes que tenían a sus padres vivos y venían a sus casas donde encontraban hospedaje gratis y alacenas llenas de viandas.

Cuando estamos en los dos últimos días de feria vemos que ahora todo ha cambiado y mucho, y es difícil luchar contra los ciclos y el tiempo que trae nuevas modas, y como decía en unas cosas se gana y en otras se pierde.

Para mí de lo poco que en la actualidad se ha ganado se aprecia en la primera noche de feria con los fuegos artificiales pues, aprovechando el espectáculo pirotécnico, el costo de los cacharritos ese día tiene un descuento del 50%, cosa que aprovechan los padres y abuelos para subir al recinto ferial con los pequeños. Curiosamente esta primera noche antiguamente era la más floja y en la actualidad es una de las más concurridas, con un ambiente extraordinario y el recinto ferial repleto de gente de todas las edades.

Vivimos y con ello morimos cada día un poco, por eso lo más importante para pasar unos buenos días de feria es un poco de dinero en el bolsillo y una gran actitud y mentalidad muy positiva de querer pasárselo bien, olvidándonos en estos días de nuestra rutina diaria y con ella nuestra problemática de dimes y diretes.

Vamos a sacarle jugo a la vida y a aprovechar los dos días que quedan de feria, tanto pozoalbenses como foráneos que quieran venir. Y para finalizar, tampoco quiero olvidarme de los que por alguna enfermedad este año no hayan acudido al recinto ferial, un abrazo para todos ellos con la esperanza de que sin duda mejorarán. 


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