El Centro Andaluz de Alzheimer de Alcaracejos cumple quince años al lado de enfermos y familiares

EMILIO GÓMEZ
ALCARACEJOS


Esta semana se ha celebrado el Día Mundial del Alzheimer (21 de septiembre). Una enfermedad que afecta de lleno también a la familia del paciente. Está considerada como la causa de invalidez y dependencia más frecuente en adultos mayores. Es como si estos mayores perdieran, poco a poco, todo lo que vivieron. Pierden sus vivencias que es algo muy preciado en la vejez que es edad donde se recuerda lo que se fue. Es decir se quedan sin pasado y sin presente. Y, sobre todo, pierden el alma pues no reconocen ni a sus familiares que tienen al lado.

El martes estuve en el Centro Andaluz de Alzheimer de Alcaracejos donde se celebraba su décimo-quinto aniversario. En estos años han atendido a gente de toda España y ha ganado un prestigio que lo ha convertido en uno de los centros referentes de Andalucía incluso de España. Allí estuvimos hablando con Ylenia Polvoreda, la directora del centro. Ella nos habló del cariño que intenta dar a pacientes y familiares. Lleva catorce años allí. Ha visto y ha hecho crecer el centro; “hemos crecido en todo este tiempo siempre dando lo mejor en nuestros servicios y dando lo mejor en el trato humano”. Reconocía que estaba muy contenta de estar en un centro tan lleno de vida. Precisamente la clave esté en dar vida. En esta enfermedad se apaga la chispa que una vez nos hizo personas llenas de vida dibujando sonrisas e ilusión.



Los familiares están encantados con el centro. Ocho años lleva en él la madre de María del Carmen Pérez, quien nos decía que esta enfermedad puede dañar mucho a la familia. Por eso argumentaba que centros tan bien equipados materialmente, profesionalmente y sentimentalmente como el de Alcaracejos “salvan pacientes y familias”. Pérez indicaba que después de tanto tiempo el Centro de Alcaracejos es su casa donde tiene amistades increíbles, “mi mamá está atendida en el mejor centro del mundo que es este y donde no puede haber mejor trato para alguien que lo necesita “. Su madre empezó poco a poco a no poder sostener las cosas que tenía en la mano. Se le caían. Era como si no pudiera sostener el mundo en el que vivía. El diagnóstico provocó la conmoción en la casa. Estaban ante una terrible enfermedad. Poco a poco han ido conociendo la manera de llevarla. No es fácil indicaba Teresa García quien su padre lleva dos años en el centro. Ella recuerda como era su padre, “una persona a la que todo el mundo saludaba efusivamente pues se hacía querer, y un buen día apareció esta enfermedad y olvidó a todas esas personas que lo querían incluidos nosotros, su familia”. Ella destaca el trato que recibe en el centro, “no le falta de nada, lo tratan con cariño y maravillosamente haciendo una labor en la que todos intervienen haciendo un equipo increíble incluido Luciano Cabrera que ha sido el impulsor del Centro” indica.

En el 2015, Antonio Torrero sufrió un derrame cerebral. Llevaba una vida llena de trabajo. Se levantaba a las 03:30 para ordeñar, arreglar su huerta, animales y tierras. Luego se trasladaba al mundo de la construcción hasta el mediodía donde paraba con una siesta para por la tarde iniciar de nuevo su tarea frenética. En esa siesta que le daba vida, le dio ese ataque que todavía recuerda, “fue una cosa tremenda que no se me olvida, me cambió la vida”. Ahora va a Alcaracejos al Centro de Estancia Diurna. Está contento porque poco a poco está ganando en ilusión, en movilidad y tiene ocupada la mañana con cosas que le hacen feliz.

También estuvimos con una gallega que dice que en el centro va encontrando los recuerdos que perdió en otro sitio. “Estuve muy malita pero aquí los médicos y fisioterapeutas han hecho que sea una persona nueva”. Quince años del Centro Andaluz de Alzheimer de Alcaracejos. Valió la pena esta aventura. El mundo debería de estar lleno de centros que dan vida a los que la van perdiendo. 


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