Derecho a decidir, así no

SEBASTIÁN MURIEL


El derecho a decidir, frase aparentemente incompleta porque falta el “sobre qué”, se ha convertido en un tremendo eufemismo que encierra todo un proceso que pretende conducir a la autodeterminación, a la declaración unilateral de independencia de Cataluña.

Han pasado decenas de años – treinta y siete - sembrando las semillas de este independentismo. Fue en 1980 cuando Pujol ganó sus primeras elecciones en Cataluña por una mínima mayoría: 43 diputados. Banquero espabilado y luego “president” supo aprovechar la debilidad de UCD y sus pactos posteriores con PSOE y PP para que la Generalitat se apropiara de la titularidad de las inversiones en Cataluña, cuando la mayor parte de ellas las realizó el Estado. Al menor indicio, Madrid era el enemigo que no dejaba crecer a Cataluña y consiguió – insistiendo y negociando – ideologizar la educación. La política de inmersión lingüística fue clave para unir el “sentimiento catalanista”. El pensamiento catalán empezó a ser único. Incluso el escandaloso asunto de Banca Catalana, Pujol lo utilizó políticamente como un ataque a Cataluña y se convirtió en víctima y héroe a la vez. Todo esto disfrazado de hombre de estado que facilitaba la gobernabilidad de España acercándose o distanciándose de “Madrid” en función de sus intereses. Marcado el camino y establecida la estructura, los que vinieron detrás sólo tuvieron que seguirlo y así el insaciable nacionalismo se transformó en declarado independentismo dando la imagen de un moderado a Pujol. Entiendo que todo eso ocurrió en un marco de cierta lealtad y que “Madrid” siempre consideró que lo que era bueno para Cataluña, era bueno para España. Lealtad quebrada por el radicalismo soberanista con ideas absolutas y semillas revolucionarias.

En el 2014, época de Artur Más, Santiago Muñoz Machado en las Jornadas de Otoño en Pozoblanco dijo que se iba a producir una declaración unilateral de independencia y que la realizaría el Parlamento cuando tuviera una mayoría de votos independentistas. Además en su libro, también del 2014, “Cataluña y las demás Españas” podemos leer: “Cataluña está reclamando poder decidir sobre su independencia, y las demás Españas contemplan asombradas las manifestaciones de esa voluntad, que expresan continuamente los políticos en las sedes institucionales, en los mítines y en los medios de comunicación, y el pueblo en las calles, a través de asociaciones ciudadanas, en congresos y reuniones, en cenáculos, en el ambiente familiar”. La clarividencia de Muñoz Machado es notoria en la entrevista que publica La Comarca (http://www.semanariolacomarca.com/2015/11/entrevista-santiago-munoz-machado.html) el 14 de noviembre de 2015, es decir, un año más tarde: “Lo lamentable de todo esto es que no se haya cortado a tiempo, utilizando la negociación y el acuerdo, y estemos en esta situación tan grave como la que ahora estamos padeciendo…”. ¡¡ Y eso lo dijo hace ya dos años!!... lo que de alguna forma indica que el Gobierno de Mariano Rajoy, sin ser el único responsable de la actual situación, ha tenido bastante que ver en los resultados finales de esta crisis.

Todo lo anterior no justifica, para nada, que Puigdemont y compañía estén culminando un Gran Golpe al Estado, sólo intento explicarlo. Su demagogia es eficaz para los suyos y para los que no conocen el asunto catalán. Además quieren explicar con mensajes simples, a modo de slogans, una situación complicada. Ya sabemos que cuando esto ocurre es que no nos dicen la verdad: “Queremos votar”, “Es cuestión de democracia no de independencia”, “Votar no es delito”, “Somos un pueblo”…¿Quién no va a estar de acuerdo en cosas tan básicas? ¿Por qué esconden o ignoran todo lo demás?  Todos sabemos que la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía son los vehículos que los han transportado hasta aquí. Llegados a este punto violan el Estado de Derecho en un Parlamento semivacío, con menos del 50% de los votos de la ciudadanía, con una comunidad dividida y estresada, ocultando acuerdos o bien haciendo acuerdos exprés, ….e insultando a todo lo que signifique España. Señores soberanistas. Detrás del voto hay unas circunstancias básicas que no se pueden ignorar: Marco legal colectivo, claridad de lo que se vota, censo garantizado, campaña a favor y en contra en la calle y en los medios, transparencia del recuento, junta electoral y autoridad para convocar. Ustedes carecen de autoridad para convocar ese referéndum porque se han erigido en jueces, legisladores y ejecutores y eso es propio de una dictadura: ¡¡ ASÍ, NO !!


Desconozco los textos legales en los que basan su estrategia, pero hablar de democracia cuando quieren IMPONER su modelo, su escenario, sus reglas, sus condiciones es perverso…puedo estar de acuerdo con una consulta pactada siempre que esa consulta y sus circunstancias sean conclusión y nunca punto de partida, porque eso sería chantaje. No me gusta usar la Constitución como arma arrojadiza pero tenemos que “jugar” con las mismas reglas. Cambiemos, reformemos, consensuemos….Con la ilegalidad como marco de sus actuaciones y Rusia interfiriendo para debilitar a España y a la UE no podrán llegar muy lejos. No olviden que los partidarios de la legalidad también actuamos en conciencia. Cómo puede decir el Sr. Puigdemont de cara al extranjero que se trata “de una atroz violación de derechos”. Sabe de sobra que es mentira: Pura campaña electoral. Se cree el ladrón que todos son de su condición. Derecho a decidir: ASÍ, NO. Necesariamente, ahora, al Gobierno hay que apoyarlo.


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