Pongamos que hablo de vivir (XIV)

JOSÉ ANTONIO CARBONERO FERNÁNDEZ
(Técnico de la Cooperativa Olivarera Ntra. Sra. de Luna de Vva. de Córdoba)


El período estival suele convertirse en el momento ideal para disfrutar de un buen rato en cualquier lugar que ofrezca las condiciones propicias para tal fin. Si nos ceñimos a nuestra querida Comarca, contamos con innumerables y muy variados tipos de eventos y festividades que facilitan esta práctica, tan lúdica como a la par entretenida.

Desde las interesantísimas olimpiadas rurales de Añora, a los festivales de música en directo, por ejemplo el recientemente terminado folkpozoblanco, pasando por las representaciones teatrales de Dos Torres o las tan ansiadas ferias que se celebran en cada unos de los municipios de nuestra Comarca, también si quieren pueden desplazarse por ejemplo al Santuario de la Virgen de Luna y contemplar relajadamente el cielo, puesto que contamos con los mejores avistamientos de Europa, en fin podría seguir durante horas, todos y cada uno de ellos conforman un abanico cultural nada desdeñable que resulta interesante seguir muy de cerca, máxime si el calor veraniego casi te expulsa de casa cuando literalmente “arden” cada uno de los rincones de la misma.

Es difícil no encontrar divertimento cualquier fin de semana con semejante cantidad de actividades, esto que parece una nimiedad es algo muy a resaltar, que cada municipio de la Comarca tenga su propia seña de identidad cultural, que cada uno aporte su grano de arena, a su forma y modo claro está, ese es el matiz que enriquece de forma horizontal a la Comarca, a toda la comunidad, de manera que resulta que esta unión, bien cohesionada y cimentada, establece nuestra fuerza.

Nuestra comarca, sí, una porción de territorio, normalmente más pequeña que una región, que se considera homogénea por diversos factores, como las condiciones naturales o la persistencia de demarcaciones históricas. Según nuestro estatuto de Autonomía, las comarcas se configuran como la agrupación voluntaria, y de voluntades podríamos decir, de municipios limítrofes con características geográficas, económicas, sociales e históricas afines. Se requerirá en todo caso el acuerdo de los Ayuntamientos afectados y la aprobación del Consejo de Gobierno.

Pues claro, es indudable que este debe ser el concepto que no debemos perder de vista, la horizontalidad que aporta la cultura de la participación de todos y cada uno, el poder de decisión igualitario, la cohesión bajo un mismo techo y de forma voluntaria de los municipios es lo que nos debe mover a todos en este mismo sentido, la unión descentralizada de varios municipios pequeños para conformar una estructura mayor, donde cada uno de sus elementos constituyentes aporte y por supuesto, no quite. Ejemplos prácticos de ello los encontramos en la estructura organizativa de las comarcas agrarias gallegas, que copiaron el modelo alemán y francés para el aprovechamiento de sus tierras a través del siguiente proyecto: “Propiedad, movilidad de las tierras y valorización territorial”.

Hemos de buscar un modelo de crecimiento basado en el policentrismo que vincule la población a nuestra comarca y por ende, esto suponga un crecimiento económico, demográfico, cultural, etc., solo así, siendo uno y múltiple a la vez, quizás tengamos la posibilidad de mirar al futuro con esperanza.

La referencia es, por tanto, la unidad, y unidos podemos ser capaces de conseguir mucho más que cada uno por libre. Cuando lo tengamos claro y seamos uno, tendremos la opción de conseguir mucho más como entidad, a cualquier nivel ya sea político, institucional, cultural, etc. Quizás haya llegado el tiempo de pensar en términos de “nueva ruralidad”, esto es, de colaboración, progreso y sostenibilidad, este, pienso, es el reto. Dice el sabio que la tierra ama nuestras manos, pero teme nuestras pisadas, mejor será entonces que todos caminemos en el mismo sentido.


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