Neymar y los 222 millones de euros

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


El fútbol se ha convertido en mucho más que un encuentro deportivo. Ha pasado de ser un espectáculo en el campo a ser un espectáculo en la calle. En este deporte entran en juego los jeques, Adidas, Nike y multinacionales que hacen que este deporte sea un negocio más. El método es sencillo. Crear figuras que la gente adore y convertirlos en marketing para reclamo comercial.

El mundo de las grandes marcas y el de las apuestas que rodean al fútbol han terminado con el sentido primitivo del fútbol. Solo existe lo que se ve en la televisión o en los grandes estadios. El fútbol de 2ª, 3ª, y de ahí para abajo no interesa. A nadie le interesa que el goleador del equipo de su ciudad sea José González. Todo el mundo habla de Neymar, Cristiano o Messi. 



La rentabilidad económica de las figuras es brutal. 222 millones de euros han pagado por la carta de libertad de un jugador. ¿Los vale? Pues sí porque los genera. Hace unos meses acudía a la semifinal de la Champions en el Bernabéu. Jugaban Real Madrid y Bayern de Múnich. Se llenó el estadio. 82.000 almas metidas en un campo de fútbol. Lo increíble es que la gente se pegó por una entrada. Se hubieran llenado 9 ó 10 estadios si hubiera habido aforo para ello. Perfectamente un millón de personas hubieran asistido a ese evento a unos precios prohibitivos. Se vende como una experiencia única. Y la gente, lo compra. Todos buscamos emociones en las mismas cosas que son las que nos venden.

Mirándolo bien, es patético que un chaval como Neymar (poco culto, arrogante y nada bello) sea un referente mundial. De acuerdo, juega bien al fútbol pero las noticias que hablan de él son las de un chico que va acompañado de unos amigos a los que sube en su avión privado y un padre aprovechado que saca dinero a todo el mundo que reclame a su hijo. Esa es la cultura que estamos dando a nuestros hijos. Es cierto que los futbolistas nunca han sido referentes culturales históricamente. Lo que no han sido personajes de la farándula como son ahora. Al otro lado, está Cristiano Ronaldo. Digo estos porque están en primera línea pero podía ser Pique, Tatuajes Ramos o Messi (que no deja a nadie demasiado tiempo a su lado). Niños criados a base de millones que son el reclamo de una sociedad anestesiada con un mundo tele-dirigido.

Para los políticos, este mundo irreal es perfecto. La gente habla de estas figuras y no habla de ellos. El fútbol no es como era. Ni la vida tampoco. Con lo que se podía hacer en el mundo con 222 millones de euros. Gastarlos en investigación para curar enfermedades, asistir a los que realmente lo necesitan y erradicar la pobreza. ¡Cuánta gente sería feliz con ese dinero que es por cambiar solo de equipo! La gente necesita ver locuras como la de Neymar para ser feliz. Qué cosas. Debería estar prohibido televisar este traspaso. 


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