La carta de Fandiño

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Seguramente, si estáis leyendo esto, todo habrá acabado. Así comienza la carta de despedida que dejó escrita Iván Fandiño y que ha sido descubierta por su esposa. La escribió dos años antes de su mortal cogida. Posiblemente en uno de esos días en los que uno piensa que mañana puede pasar cualquier cosa. Y cualquier cosa puede ser la muerte.

Dice el diestro “el mañana no le está asegurado a nadie”. No nos damos cuenta pero es así. Un golpe de mala suerte y todo habrá acabado como dice él. Si todos escribiéramos una carta para dejarla en un cajón, repasaríamos lo que ha sido nuestra vida hasta ese momento.

Los momentos dulces, los amargos, las personas que merecieron la pena y los recuerdos que nos llevamos de nuestro paso por el mundo. Es increíble pero una pequeña reflexión nos acerca a lo real y nos desvía de lo ficticio. Estamos tan metidos en nuestras tareas que olvidamos la más importante, la tarea de vivir.

Uno vive de espaldas a lo importante, a lo cercano, a lo sencillo, a lo verdadero. Busca la felicidad donde no puede conseguirla. Ser más que el que tienes al lado, no es ser más en tu vida. Los grandes momentos son los que surgieron de manera natural. Me refiero al día en el que uno es feliz sin pretenderlo. Me refiero al día en el que nació tu hijo. Me refiero al día en el que la infancia te regaló cosas.



Fandiño hizo balance de lo que fue su vida, escribió el nombre de las personas a las que amó y repaso momentos. La vida son momentos. Es cierto que se alternan los buenos y los malos. Pero momentos siempre. Con el paso del tiempo te das cuenta de lo que vale la vida y de lo que no, aunque casi siempre es tarde para todo. Estamos acostumbrados a un modo de vida en el que vas falto de sentimiento (quizás porque nos lo pisotearon algún día), vas falto de amor (porque lo dejamos de alimentar o nos lo destrozaron), vas falto de confianza (después de tanta traición). Vas como vas o como la vida, o tú mismo, te dejó que fueras.

El misterio de la vida y el misterio de la muerte escrito en una carta, la de Fandiño. Una carta triste llena de decepciones a pesar de haber hecho su sueño realidad, ser torero. En esas letras, camina entre precipicios y traiciones jugando a ser malabarista de emociones, las cuales se quedaron todas en las plazas y en la gente que lo quiso. Al final, todo lo que seremos es lo que dejamos en los demás. Y créanme, si no es bueno lo que dejamos la gente trata de olvidarlo. Todos tenemos una carta por escribir y guardar en un cajón por si pasa algo. El problema es que quién se atreve a escribirla. 


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