El 'robo' del Impuesto de Sucesiones

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


De nuevo Andalucía, y más concretamente el Gobierno de la Junta de Andalucía, está a la cabeza de tener la tributación más alta de nuestro país en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, en lo que considero que es un “robo a mano armada”, y no sólo por el agravio comparativo con otras autonomías, como por ejemplo la de Madrid, pues mientras allí se paga 1 €, aquí, proporcionalmente, se pagan 100 €.

Este impuesto es totalmente injusto, porque durante toda su vida, la persona fallecida que da lugar a la herencia, ya ha pagado a través de múltiples impuestos por el montante que conforma la masa hereditaria, con lo cual no procedería volver a tributar por lo mismo que ya ha estado sujeto permanentemente a tributación, en lo que es un caso flagrante de doble imposición.

El Parlamento andaluz ha tumbado la bonificación de este impuesto que habían llevado al mismo el Partido Popular con el apoyo de Ciudadanos, donde buscaban una bonificación del 99% del mismo entre padres e hijos y cónyuge, pero los votos de ambos partidos fueron insuficientes.

Susana Díaz está rotundamente en contra de suprimir este tributo, y para ello ha contado con la complicidad de Podemos e Izquierda Unida, que fueron los que impidieron que esta iniciativa saliera adelante.

Además, el portavoz del PP, Juanma Moreno, desgranó su propuesta que incluye también una bonificación para los discapacitados en este tributo al margen del grado del parentesco de los herederos.
Mucha gente está confundida al creer que este es un impuesto que pagan solo los ricos, porque hay muchos de clase media que están sufriendo la desproporcionalidad del mismo, sobre todo si son hijos únicos y heredan ellos por completo a sus padres, o si tienen otro grado de parentesco más alejado (hermanos, sobrinos) con la persona de la que se hereda. Por el contrario, ante la tozudez de “Susanita”, parte de los que tienen grandes patrimonios, esto es, los considerados como ricos, van a evitar el tener que pagar este tributo porque se han comprado un piso en Madrid para empadronarse en dicha comunidad, y de esta manera se acogen al régimen de tributación de ese impuesto en la comunidad madrileña.

Así que de nuevo es la clase media la que sale más perjudicada, como en tantas cosas más. Pero aquí no se puede mentir y mirar para otro lado o echarle la culpa al empedrado, cuando los culpables son los que nos gobiernan en nuestra comunidad, con la complicidad de la extrema izquierda.

Nuestra comunidad, por unas cosas o por otras, siempre está a la cola de nuestro país, y nuestros recursos y el gran potencial que tenemos, como número de habitantes, amplitud y diversidad territorial, gran longitud de costa, enorme atractivo turístico, etc, no los sabemos explotar, como sí lo hacen en cambio otras comunidades que tienen muchos menos recursos que nosotros.

Tampoco crean que me fío mucho del PP y Ciudadanos, porque una cosa es predicar y otra dar trigo, o lo que es lo mismo, habrá que comprobar que mantengan esta misma disposición en este asunto si en las próximas elecciones entre ambos partidos suman mayoría, y ver entonces si en esa situación de una vez por todas quitan o dejan al mínimo este impuesto.

Susana Díaz y sus acólitos demuestran una insensibilidad social lamentable y deprimente, manteniendo la enorme injusticia que supone este impuesto, que sólo sirve para esquilmar injustamente en su mayoría a la clase media trabajadora andaluza, pero no para dárselo a los más desfavorecidos, sino para gastarlo como a ellos les da la gana.


Yo digo “STOP”, al Impuesto de Sucesiones y Donaciones en Andalucía.


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