Belalcázar conquista la cima del teatro con la cuarta representación de 'El Halcón y la Columna'

SATURNINO MUÑOZ
BELALCÁZAR


Belalcázar, la Gahete medieval de los Libros de Crónicas, se ha consolidado ya con nombre propio en el mapa del teatro popular de Andalucía. Una representación que nace del compromiso de todo un pueblo y que está destinada a dar a conocer lo mejor de su historia y tradiciones. “El Halcón y la Columna”, la obra escrita por el recientemente fallecido dramaturgo cordobés Francisco Benítez, ha conseguido de nuevo que el Patio de la Huerta del Convento de Santa Clara vuelva por unas horas a la época de esplendor del condado, gracias a la apasionada y apasionante vida de algunos de los miembros del linaje de los Sotomayor.

El espectador accede a la representación cautivado por la majestuosidad arquitectónica del Convento de Santa Clara. La iluminación de su sala de las columnas, la ambientación musical y los emblemas heráldicos que decoran el recorrido entre las dependencias conventuales predisponen al público a acoger con expectación e interés una trama teatral repleta de intriga.



En la obra participan más 150 vecinos de Belalcázar que han destinado una parte importante de su tiempo en los últimos meses a los ensayos y preparativos de un montaje que no deja indiferente a nadie, como ha podido comprobarse en los dos primeros días de representación, jueves y viernes.

Con un claro carácter intimista, la acción se centra en torno a la trilogía creada por Benítez, con un desarrollo que cabalga entre los años 1423 y 1483. La obra cuenta con distintas escenas que comienzan con la muerte de Gutierre de Sotomayor y como se recuerdan sus hazañas para hacerse con estos dominios. En este primer pasaje de la obra, el espectador conoce el nacimiento de la fortuna de los Sotomayor durante el convulso siglo XIV, en un Reino de Castilla plagado de luchas civiles encabezadas por el monarca Juan II y los Infantes de Aragón.



Uno de los mayores méritos de la puesta en escena de “El Halcón y la Columna” es la sabia utilización del espacio escénico y la sobriedad de su montaje. Como director Javier Osorio demuestra su trayectoria en obras de este tipo. Tan sólo unas galerías del Patio de la Huerta del Convento de Santa Clara sirven para dar vida a más de sesenta años de la historia de Gahete. Meritorio también es el vestuario, cuidado y muy bien ambientado.

Tras el Maestre, primera parte de la trilogía, se alcanzan los mayores momentos de plenitud de la obra. Las escenas incluidas en El Halcón nos presentan a un violento Alfonso de Sotomayor, herido por la gloria de su padre D. Gutierre, el Maestre. Durante este pasaje el espectador conoce a la gran protagonista de la obra Elvira de Zúñiga, mujer atormentada por el carácter colérico de su marido. Ella será la encargada de impulsar las obras del Convento de Santa Clara.



En una tercera parte, la obra aborda las relaciones de Doña Elvira y su primogénito, primer Conde de Belalcázar, que pasó a la historia como Fray Juan de la Puebla. La obra de teatro popular iba a ser en principio una sola, pero la riqueza de la leyenda y el entusiasmo del autor la convirtieron en una trilogía que comprende; El Maestre, El halcón y La columna.


En la edición de este año hay que destacar una nueva puesta una nueva puesta en escena y un cambio total de reparto, una orquesta en directo y un nivel de interpretación más alto.

































FOTOS: SÁNCHEZ RUIZ

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