Pongamos que hablo de vivir (XIII)

JOSÉ ANTONIO CARBONERO FERNÁNDEZ
(Técnico de la Cooperativa Olivarera Ntra. Sra. de Luna de Vva. de Córdoba)


El pasado enero durante los Globos de Oro, la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA), por fin se tuvo a bien rendir un merecido homenaje a Meryl Streep. Su trabajo, indudable sello de calidad en las películas que protagoniza o participa, le da un caché bien merecido. Resulta que esta actriz, es la más admirada y premiada del mundo del cine (ha obtenido 164 premios y 335 nominaciones). Según el prestigioso portal IMDB, ha actuado en 79 películas, es la intérprete femenina con mayor cantidad de menciones en los premios Oscar en las categorías de actuación (19 nominaciones, 3 premios) y ha obtenido ocho premios Globo de Oro de actuación y más de 30 nominaciones.

Desde siempre hemos leído o escuchado cuando alguien querido y en ocasiones conocido, por cualquier circunstancia deja de estar con nosotros: “se va de este mundo y desgraciadamente nunca se le reconoció en vida todo lo que logró, así que ahora el homenaje es tardío”, es cierto, como en el caso anterior, los homenajes mejor antes que después, en este sentido, nuestra protagonista goza de una magnífica salud y esperamos y deseamos que así siga.

Recuerdo la primera vez que conocí a Brígida Jiménez Herrera, fue en el centro Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA) de Cabra-Priego, del que es directora, en el año 2008 durante un curso para técnicos de Producción Integrada en Olivar. Me encantó la forma en que ejerce la docencia, la claridad de sus exposiciones y la sinceridad que despide, lo cierto es que transmite con pasión, su pasión, lo que quiere que te llegue te lo hace ver de manera concisa y directa, ya en aquellos tiempos, durante el curso que impartió me quedó bien claro.

Brígida es Doctora en Farmacia, Master en Economía y Dirección de Empresas (MBA) y Diplomada en Alta Especialización en grasas por el CSIC, Directora del centro IFAPA desde el año 1990, centro especializado en olivar, aceite de oliva y aceituna de mesa, además, es una experta catadora y formadora, así como miembro del jurado de diferentes concursos nacionales e internacionales a la calidad del aceite de oliva virgen extra (AOVE).

Su condición de farmacéutica, le permite, cuando emite cualquier juicio de valor sobre un aceite de oliva, conocer sobradamente lo que dice, y así habla con propiedad de cualquiera de los asuntos que conciernen a las propiedades y/o cualidades de un AOVE (antioxidantes, anti-degenerativas, anti-inflamatorias, etc.), además, como he dicho antes, de sus dotes catadoras y formadoras, es una excelente transmisora de información específica en la materia concerniente al conocido “oro líquido”, a través de libros, publicaciones, artículos científicos, etc., este asunto ya es un tema bien conocido, puesto que ya son muchas líneas las dedicadas en este semanario.

Ha desarrollado su actividad en IFAPA, dicen que la clave del éxito es la suma de la actitud más la aptitud. Pues bien, he seguido a lo largo de los años el trabajo de esta arjonera y siempre me ha atraído e interesado, puesto que reúne de forma amplia ambas cualidades a la par, se trata una persona intrínsecamente involucrada con su causa, con el mundo rural y los AOVE, con su puesta en alza y la calidad “por bandera”, nexo de unión entre el campo y la investigación, todo ello con gran esfuerzo y dedicación, poniendo mucha pasión y corazón. Un día buscando información sobre los AOVE, me apareció esta frase en un diario: “Me da algo cuando veo freír un huevo con aceite de girasol”, no lo dudé, sabía que detrás de ella estaba nuestra doctora investigadora.

Como siempre reitero, y que conste, me da un poco igual llegar a ser pesado en este tema, la verdad, puesto que como siempre mantengo es de vital importancia para nuestra comarca, pues se trata de su motor de desarrollo a todos los niveles, la calidad del AOVE, es este un asunto muy importante en la alimentación pero a la vez muy poco conocido por los consumidores. Desde siempre se ha valorado al aceite por sus propiedades como condimento en la elaboración de un plato, pero no como lo que es, un producto inigualable tanto a nivel sensorial como organoléptico.

Ensalzar la figura de Brígida viene a colación, porque gracias a ella se ha avanzado de manera muy importante en el campo de las características antioxidantes, sensoriales, organolépticas, etc., de los AOVE, se ha realzado, y a mi juicio y muy poco a poco eso sí, se va consiguiendo que se valoren de manera más adecuada estas cualidades. Su trabajo se centra en el área de Postcosecha en Olivicultura y Elaiotencnia, participa en muy distintos proyectos de Investigación Transferencia en la calidad del AOVE, imparte cursos y jornadas de formación tanto a agricultores, como técnicos y estudiantes, así como a los responsables de las industrias relacionadas con el sector. Lo prolífico de su cometido nos llevas a más sectores, puesto que elabora manuales para los alumnos, libros, artículos científicos y comunicaciones.

En definitiva, sirva esta mención, con vocación de homenaje, para una gran doctora e investigadora, una luchadora que de verdad eleva al AOVE donde merece, que dedica su vida a este gran elemento, poniendo en valor no solo su calidad y distinción como inmejorable producto, sino que además conoce la realidad del campo, el valor de la tierra, la dualidad de ambas. Alguien que sabe de sobra que indudablemente el olivar y todo su mundo y entorno son una extraordinaria fuente de riqueza que tenemos que cuidar y preservar, que debemos entre todos intentar educar a los que detrás de nosotros vienen, para que cuiden lo que les dejamos e inculquen estos valores a los que después de ellos vendrán, y así nunca se rompa este ciclo vital. Por todo esto quizás este artículo solo merezca ser terminado diciendo: Gracias, Brígida.


No hay comentarios :

Publicar un comentario