La Plaza, el antiguo Mercado que fue arrasado por el progreso o por el atraso de no saber valorar lo nuestro

EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO


El Mercado de Abastos ha sido uno de esos lugares que recuerdan infancias perdidas. Era conocido como ‘La Plaza’. La gente iba a comprar allí. Nadie decía que iba a comprar al mercado de abastos; “voy a comprar a La Plaza, ¿quieres que te traiga algo?”.


Seguro que todos hemos ido de pequeños allí y recordamos ese ruido de palabras donde parecía que el edificio atronaba con el hablar de la gente. Ese olor a pescado, ese olor a fresco. Olores a tierra y mar. Y esos puestos de fruta, de carne, de pan. ¿A quién no lo han mandado a comprar a la Plaza? ‘ Ve a por huevos, a por leche’. Y además se compraba muy tempranito.

Era el lugar ideal para los madrugadores. Ese trajín que había allí era de lo más atractivo. La gente con los carros de la compra de entonces y los monederitos donde entraban los billetes doblados, la gente mirando el precio de cada puesto. Y sobre todo contando las historias del pueblo en la cola de los puestos.

Sin embargo, hace años que no es el lugar de encuentro de antaño donde la gente iba a hacer la comprar. ¿Lo será? Esa es la duda. Una de las obras más importantes que va a hacer el equipo de gobierno es esta. Va a ser remozado el mercado en su interior y embellecido en su exterior. No solo habrá que rehabilitarlo estructuralmente, sino que también venderlo como una oportunidad. Un escaparate para productos ecológicos, productos nuestros con sabor a nuestra tierra. Un lugar para disfrutar comprando o degustar un buen plato de jamón o un lomo de orza.



El nuevo mercado va a conjugar su actividad de siempre (puestos de productos frescos o conservados) con la actividad lúdica (propuestas gastronómicas y culturales, entre otras). Un mercado no solo para ir a comprar pues vas a poder tomarte una cerveza, comer, escuchar una conferencia o escuchar música en directo.

Una propuesta que permita combinar la tradición con algo más innovador para renovar la vida de este edificio y de su actividad.

Nadie sabe si la inversión merecerá la pena. Lo que sí es una apuesta por preservar el casco antiguo de Pozoblanco y el comercio tradicional de siempre. No es una iniciativa nueva. Se le ha dado muchas vueltas sobre si lo mejor era tirar el edificio o era mejor rehabilitarlo (como finalmente se hará). El promover un concurso de ideas fue una buena decisión.



La construcción de una plaza era otra de las opciones. ¿Se ha hecho bien con conservar el edificio? El tiempo lo dirá. Mientras tanto lo que se quiere es que tenga vida.

El presupuesto total de la obra es de 2,2 millones de euros. Tiene dos plantas, una de ellas conformada por terrazas, donde se disponen espacios con muchas posibilidades. 43 plazas de aparcamiento va a llevar esta obra que se quiere en breve. 

La propuesta planteada por los arquitectos pozoalbenses Belén Muñoz, Juan Diego Cabrera y Eusebio Salamanca ha sido la ganadora del concurso de ideas. Les toca a ellos con su proyecto transformar el Mercado.


Las tiendas de antes han desaparecido o van desapareciendo. Se la llevó por delante el progreso, o quizá el atraso de no saber valorarlas; nunca se sabe. Las franquicias que abundan ahora son iguales en Madrid, en Barcelona y en Pozoblanco. Las identifican con los mismos colores y formas para que no nos perdamos. Ni que fuéramos borregos que meten en una manga. Es por ello, que siempre es una buena noticia que tengamos nuestro propio mercado y en nuestro casco antiguo. Otra cosa es que lo utilicemos. Con esta modernidad excesiva que nos persigue, uno no está seguro de nada.



No hay comentarios :

Publicar un comentario