Carmen Romero y su manera de entender el deporte

EMILIO GÓMEZ
AÑORA


Hay varias formas de enfocar esta crónica. La primera es por la proximidad del título de Carmen Romero como campeona de España de heptatlón. Sin embargo, como está ya todo dicho y bien explicado, lo que más me atrae es hablar de ella sin más.

La historia de Carmen Romero es la de una luchadora. Es la historia de la constancia, del amor propio, del sentimiento, del saber estar, del puedo conseguirlo, de la motivación, de la confianza. Una campeona que sabe competir y que, sobre todo, sabe vivir. Supongo que tendrá que tener una casa grande para tanta medalla y trofeo. No es el metal lo que se guarda. Lo más importante es conservar el espíritu. Al hablar de ello me refiero a ese que ha mantenido a lo largo de su carrera profesional.

Cierto es que pasó tres años fuera de los grandes títulos. No estaba estancada. Estaba esperando su momento. Llegó y si tardó en llegar, es porque  estaba encontrándose y concentrándose para ser ella.

Ahora es una atleta diferente y mejor. Quizás porque olvidó la presión. De nuevo, campeona de España. Los grandes campeones son los que siempre vuelven cuando no se les espera. Esa es Carmen.  No hay desesperanza que pueda con ella.



Tiene 26 años adornados con muchos éxitos. El más grande el saber lo que quiere. Siempre lo supo. Sabe conseguir cosas porque confía en ella, en el esfuerzo, en la superación, en el día a día y en los suyos. Sin duda, estamos ante una de las mejores deportistas de Los Pedroches. Una embajadora del deporte. Nadie podrá negar el alcance de sus éxitos. Nadie podrá negar su entrega. Nadie podrá negar que siempre está ahí. Nadie podrá negar que ella es la constancia de un sueño que se cumple y se vuelve a cumplir.

Sus éxitos no son de hoy. Vienen de tiempo atrás. Podría parecer que el éxito que ahora se celebra, el Campeonato de España, llegó de una buena preparación. No. Viene de su concepto del deporte, del atletismo, del sacrificio, de la disciplina,  del creer cuando hay que creer. Esa niña que destacaba siendo infantil es ahora una deportista consagrada. Muchos tienen cualidades y las van abandonando con el paso de los años. Ella las va alimentando como el que riega sus flores cada día. Y esa es su virtud. Siempre está ahí. Siempre vuelve. 

La heptatleta de los retos tendrá un día que recibir un reconocimiento bestial. Tan bestial como su trayectoria profesional. Se podrá decir que no ha sido siempre regular pero ha sido y sigue siendo extraordinaria.


Le quedan muchas pruebas y sigue con la misma ambición que cuando tenía 18 años. No ha cambiado su espíritu, ese que le mueve en cada prueba, en cada pista y en cada momento de su vida. 



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