Realizan la demolición de la parte trasera, en ruinas, de la Casa de las Obispas

ANTONIO MANUEL CABALLERO
POZOBLANCO


El pasado lunes comenzaron los trabajos de demolición de la parte trasera de la Casa de las Obispas. Unos trabajos previos a las tareas de construcción de un centro parroquial necesario para las tareas, catequesis, reuniones y celebraciones de la parroquia de Santa Catalina de Pozoblanco. El inicio de la demolición despertó el interés de los viandantes y por momentos se mantuvo cortada al tráfico la calle Mayor.

Los trabajos de demolición se han extendido a lo largo de la semana. /S.R.


Mientras la parte noble de la casa, con entrada por Doctor Rodríguez Blanco, con fachada de granito, consta de protección urbanística por su antigüedad y será sometida a una rehabilitación integral, la parte trasera, en calle Mayor y Vicente Aleixandre, contaba con dependencias secundarias y ya había sido declarada en ruina por el arquitecto del Obispado.

El párroco de Santa Catalina, José María González, ha señalado que se está finalizando el análisis de la estructura de las vigas de hierro y de las maderas de la casa noble para terminar “en breve” el proyecto y acometer su rehabilitación integral.


Los trabajos de demolición se han extendido a lo largo de la semana. /S.R.


En la segunda fase se acometerá la construcción de un edificio nuevo en la parte demolida que contará con sótano con párking subterráneo, cuyas plazas serán puestas en alquiler para sufragar el coste del edificio, así como tres locales comerciales, también para alquilar, con acceso por la calle Mayor. Junto al sótano, habrá planta baja y primera planta, más una segunda pero solo destinada en principio a adecuar la altura del inmueble con edificaciones colindantes. Habrá patios interiores, salas de reuniones, para cursillos y estancias para la catequesis. También una capilla y un patio central de gran tamaño para convivencias. Igualmente, en la primera planta se contará con un salón de actos, mientras que habrá diferentes habitaciones para usos de la parroquia.

Los trabajos de demolición se han extendido a lo largo de la semana. /S.R.


El edificio de finales del siglo XIX, con casi 900 metros cuadrados, es propiedad de la Iglesia desde la donación que realizaron las hermanas Moreno Pozuelo, sobrinas del obispo Pozuelo, de ahí que se le conozca como Casa de las Obispas. El edificio fue donado para uso educativo y de la Iglesia.


Hasta el momento la parroquia ha venido realizando colectas periódicas para la obra. Además, de que se pondrán en alquiler los locales y aparcamientos, matizando el párroco que “nunca sería en venta porque así se estipuló cuando fue donada a la Iglesia”. Hay una cuenta abierta en Cajasur y se ofrecen justificantes en la sacristía para quienes colaboren.


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