Pongamos que hablo de vivir (IX)

JOSÉ ANTONIO CARBONERO FERNÁNDEZ
(Técnico de la Cooperativa Olivarera Ntra. Sra. de Luna de Vva. de Córdoba)


Han pasado más de sesenta años y parece que cada semana vuelven a repetir en diferido “Bienvenido Mister Marshall”, resulta que nuestros amigos americanos poco a poco están descubriendo lo excelso de la dieta y alimentación mediterránea, la grandiosidad de nuestra gastronomía, ejemplo de ellos son los jamones, carnes y embutidos, el AOVE (Aceite de Oliva Virgen Extra) o la horchata de chufa, siempre que sea fresca y no la industrial como ahora veremos.

Esta obra maestra de Berlanga, reflejo fiel y veraz del mejor estilo del cineasta valenciano, satirizo de manera magistral la España del momento y algo muy importante, fue capaz de escapar al afilado rasero de la censura, motivado también, todo sea dicho y aunque no de forma intencionada por Berlanga según reconoció el mismo, por las escasas simpatías que levantaba entre el régimen franquista todo lo relacionado con lo americano, que vio en este filme una oportunidad muy buena para hacer propaganda.

Traigo a colación este comentario porque después de leer un completo estudio sobre las propiedades de la horchata de chufa publicado por el CSIC valenciano, dirigido por el investigador José Luis Navarro, me llamaron la atención tremendamente dos asuntos.

El primero de ellos, demuestra que los dos componentes más importantes de la Horchata son los fosfolípidos y la arginina, ambos son compuestos fundamentales en el contenido de esta refrescante bebida, ojo la horchata debe ser siempre fresca, no es comparable con la horchata industrial, esto es muy importante. Pues bien, estos compuestos son un grupo de lípidos que se encuentran en las membranas celulares de plantas y animales que nos aportan enormes beneficios a los que gustosamente consumimos este peculiar refresco rico en minerales, que nos ayuda a bajar el colesterol y los triglicéridos.

El ácido fosfatídico de los fosfollípidos previene contra el envejecimiento de nuestras y la degradación celular, por tanto es ideal para pacientes con enfermedades como la artrosis o la fibromialgia por ejemplo. Por otra parte, la arginina es magnífico vasodilatardor que mejora la circulación y la presión sanguínea. Según el investigador de CSIC “El perfil lipídico de la horchata está compuesto entre un 70% a un 80% por ácidos grasos monoinsaturados (grasas sanas) y sobre todo de ácido oleico”, realmente un alimento muy interesante para nuestra salud y nutrición, haciéndola correctamente adecuada y equilibrada por ende.

El segundo asunto no es baladí, resulta que la NASA, a raíz de estos y otros resultados, ha comenzado a usar la horchata como alimento para sus astronautas por su gran potencial nutritivo y la capacidad que tiene para aportar resistencia frente a circunstancias meteorológicas extremas como las que se dan en estos menesteres. La investigación demuestra que la chufa y la horchata natural es uno de los alimentos vegetales con más fosfolipidos que existen, por encima por ejemplo de la soja, más apreciada y conocida que la horchata.

Desde la NASA, se ha catalogado a la horchata como “Bioregenerative Life Support System” por las propiedades antes mencionadas. Es más, hasta en los restaurantes veganos más célebres de Londres o Berlín, pasando por los supermercados ecológicos más prestigiosos de USA, la chufa se está poniendo de moda en un proceso lento, pero imparable. Un vaso grande de horchata natural en Estados Unidos cuesta hasta 9 dólares, y un minúsculo paquete de chufas en Japón o Alemania puede costar 8 euros.

Incluso Universidades como Oxford o Harvard se han interesado por los orígenes de este tubérculo milenario, una de las semillas más antiguas del planeta. En contra de la creencia generalizada de que proviene de la época de los egipcios o que en Valencia fue introducida por la cultura árabe (quienes probablemente lo que sí nos enseñaron es a valorarla, cultivarla y utilizarla), existe constancia de que la chufa se ha dado de forma endémica en los cinco continentes del planeta, situándose su origen en África hace como mínimo dos millones de años, según investigaciones de la Universidad de Oxford publicadas en prestigiosas revistas científicas.

Por último y aún siendo repetitivo me gustaría resaltar lo siguiente, es evidente que muchas las propiedades de la horchata o la chufa son de manera inequívoca muy similares a las del AOVE tal y como demuestra esta investigación de CSIC valenciano ó el estudio OLEUM realizado por Oleoestepa y el Instituto de la Grasa de Sevilla, es algo que llama poderosamente la atención e indudablemente da que pensar, el día que los americanos averigüen de verdad lo bueno que aquí tenemos, nos dejarán sin existencias y si no al tiempo. 


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