José Antonio Bravo deja la presidencia del C.D. Pozoblanco

EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO


José Antonio Bravo es una persona preparada. Abogado de profesión y con una Asesoría Laboral y Jurídica. Ser presidente de una entidad no es fácil en los tiempos que corren.  Requiere mucha preparación. Hay que dominar números, papeles y gente. Llegó hace 15 años al club de la mano de Juan Dueñas, quien sabía que tendría como secretario a una persona muy efectiva.

En el 2002 se estrenaba en una junta directiva. Cuatro años más tarde era presidente de la entidad. Ha estado once años como presidente viviendo momentos de todos. Jugó una fase de ascenso a 2ªB, un descenso y campañas que pasaron unas con más pena y otras con más gloria. Siempre dice que le tocaron los años de la crisis económica. Es cierto. Fue en el peor momento pues el club había hecho una inversión muy grande en futbolistas. Se pagaron cantidades desorbitadas por algunos jugadores. A algunos periodistas los vetaron por decirlo. Luego se demostró que llevaban razón y se tardó muchos años en pagar una deuda que se ha ido arrastrando durante muchos años.

Uno de los mejores jugadores que hemos visto en Pozoblanco ha sido Pablo Niño. Posiblemente el jugador con más fantasía que ha vestido la camisola pozoalbense. Bravo lo trajo en la época de Neva donde otros más caros apenas rindieron. Para José Antonio Bravo, Carrasco ha sido su entrenador preferido. Ha estado hasta el final con él. Nadie podrá negar al presidente saliente su esfuerzo y capacidad para mover administrativamente el club. Los aciertos o desaciertos vienen solos y dependen de muchos factores y de si la pelota entra o se estrella en el palo.



Esta semana Bravo ha anunciado su adiós. En su despedida me comentaba el trabajo que tiene esto y lo difícil que se ha puesto. El fútbol amateur está muy herido. La gente ha dejado de ir a los campos, conseguir recursos económicos es muy complicado y los futbolistas optan por equipos más cercanos a sus casas. No todos los canteranos  llegan con ganas a las edades senior. Es normal porque los jugadores ya no están vistos como héroes cuando los campos del Virgen de Luna o del Municipal  estaban llenos. Además  los chavales, en una gran parte, se van a estudiar fuera en esas edades.

En el club se busca presidente. El club no está con deudas pero está a cero en euros. Dentro de dos meses tendrá que hacer el desembolso más importante que son las fichas de los jugadores e inscripciones. Evidentemente el que entre tendrá que rascarse  el bolsillo propio y mucho (como hizo Bravo en muchas ocasiones). José Antonio indica que “en las taquillas no se saca ni para pagar al árbitro” y los gastos de Federación, a principios de temporada, son enormes. Decía Neva que el fútbol amateur está condenado a la desaparición antes o después. Esperemos que no pero es muy difícil salir adelante como está montado el fútbol ahora mismo.


Se espera que haya presidente en breve. El club tiene mucha historia y merece tener una persona al frente que esté preparada. Lo peor es que el tiempo corre en contra. El proceso para la elección de presidente va a ser largo lo que dejará en vacío al club durante todo este tiempo. Se buscan valientes, con preparación y las ideas muy claras. No va a ser sencilla la tarea. Lo sabe José Antonio Bravo que en quince años supo las decepciones y las alegrías que te da el fútbol. Vale la pena por un momento bueno aunque tienes que tener una gran mochila para cargar sufrimientos. Bravo decía en su despedida “hubo un tiempo que lo de menos era si marcábamos o no goles, había cosas más importantes como sacar el club adelante económicamente o trabajos de despacho que te llevaban las semanas enteras”. Desde la barrera se ve muy bonito aunque en la práctica todo es diferente como relata el presidente saliente quien desea al Pozoblanco lo mejor para siempre.


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