Entrevista a Modesto Sánchez, concejal de Servicios Sociales en Pozoblanco


“Muchas veces tienes que llegar a acuerdos con la vida”


EMILIO GÓMEZ
POZOBLANCO


Conocí a Modesto Sánchez en un día en el que se me había roto el Canal+. Estaba él en la tienda y me atendió muy bien. Me pareció un buen tipo y muy simpático. Posteriormente coincidimos en eventos deportivos donde él sacaba su espíritu crítico que yo no compartía en muchas ocasiones. También era una currante que aportaba como el que más donde se pusiera, en el OPEN de Tenis o donde estuviera.  Lo leía en Plaza Pública donde con el nombre de KEDATOR le daba vuelta a toda la actualidad pozoalbense con mucha crítica.  Se posicionó muy fuertemente a favor de la alineación en la Avenida Marcos Redondo y en contra de la calle peatonal. Su pasión por la vida, por el deporte y por su pueblo era fuerte. Reconoce ahora que quizás rebajaría sus formas de crítica aunque seguiría diciendo lo mismo.

Modesto Sánchez es ahora el concejal de Servicios Sociales. Nadie tenía duda de que iba a entregarse a su concejalía como está haciendo. Es un tío que se implica. En esta ocasión quise saber su opinión sobre las jornadas por la discapacidad que se han desarrollado en estos días y también comparar su opinión de cuando era un ciudadano normal a la de ser ahora concejal. Modesto no se ha cortado nunca un pelo de decir lo que él creía que tenía que decir. Reconoce que las cosas se ven diferentes cuando te toca estar en un despacho. Sea como sea, las entrevistas con él me parecen profundas y  divertidas. No podían ser de otra manera pues no puede retranquearse después de ser una persona libre que siempre ha dicho lo que le venía en gana, aunque ahora muchos se lo recuerden por la posición en la que está.



– ¿Cómo se viven unas jornadas por la discapacidad como las que se han celebrado en estos días?
– No puedo negar que para mí estas jornadas son algo muy especial. Fue un planteamiento que hicimos desde la Concejalía a las asociaciones que forman parte del Consejo Local Sectorial de la Discapacidad, ya el año pasado fueron la excusa perfecta y contribuyeron a crear unos lazos y un proyecto conjunto entre estas asociaciones.
Ahora, en estas II Jornadas, ese lazo se ha hecho mucho más potente, cada asociación se ha volcado para darle contenido a las Jornadas, y tal vez por eso, por ser el trabajo de muchos, ilusiones de todos, se viven con pasión y optimismo.
Me fijo mucho en las miradas, en las expresiones de la gente, de los niños, de los sordos, de los que van en silla de ruedas, de los que sólo pueden ver con el corazón.. y pienso que ha merecido la pena.

– ¿Qué ha aprendido usted de ellas?
– Más que de ellas, de la gente. De lo que piensa una persona que no ve, que no oye, que va en silla de ruedas, del que se siente discriminado por su enfermedad mental o capacidad cognitiva. Se aprende de ellos pero sobre todo con ellos. También se aprende de los niños, esos locos bajitos, que ponen el “acento” dónde a veces nosotros ponemos la indiferencia.

– ¿Aprender lo más sencillo es lo que más cuesta a los que alardean de tener muchas capacidades?
– No sé cómo se puede alardear hoy día de tener muchas capacidades, si nos falta la más importante, que es la capacidad de ponerse en el pellejo de los demás.
Sólo nos cuesta aprender lo que no nos gusta o por lo que no mostramos interés. Las personas con algún tipo de discapacidad tienen la inmensa capacidad de adaptarse como nadie a su entorno, y es ahí donde nosotros no se lo debemos poner difícil, de eso se trata precisamente.

– La vida es muy difícil, ¿se necesita ser un buen guerrero para llevarla?
– “La vida es hermosa pero duele”, y cuando se nos empina y se pone difícil hay que apretar los dientes y subir la cuesta con pasitos cortos, cómo a mí me gusta aconsejarle a mis queridos compis del running. Se disfruta mucho más del camino y se llega, vaya si se llega.
No me gusta ponerme en guerra con nadie, ni siquiera con la vida cuando la enfermedad te debilita física y emocionalmente, hay que llegar a acuerdos con ella, “mira vida, yo aquí estoy muy a gusto, y voy a ponerme muy pesado para seguir aquí...”, y ella ya lo irá entendiendo.

– ¿Cómo está siendo su experiencia vital como concejal?
– Si te digo que maravillosa a lo mejor no me van a creer la gente, llevando unas concejalías en las que te encuentras cada día personas a las que la vida no le ha enseñado a sonreír. Pero me gusta mi trabajo, todavía me levanto cada día con la ilusión de bajar la calle El Toro con energía, estoy muy a gusto con mis compañeras tanto del Ayuntamiento como del IPBS, somos un equipo, no paran de surgir ideas y creo que no todos los concejales tienen la suerte de trabajar con profesionales que dan algo más que sus horas de trabajo, un trabajador o educador social tiene un sensibilidad y un compromiso social especial.
Y en el aspecto político, pues formando parte de un proyecto y un equipo con un compromiso y una responsabilidad de cuatro años, en los que uno intenta hacer lo mejor que sabe o puede su trabajo, bien asesorado, por supuesto.

– El otro día me decía alguien que usted fue muy crítico con cosas que hacían los demás gobiernos en Pozoblanco y sobre todo con el del PSOE. ¿Lo es ahora también que está dentro con su trabajo?
– Sí que lo fui, fui muy crítico con lo que en su momento consideraba mejorable y criticable. Si me preguntas si ahora, viéndolo desde mi perspectiva de concejal y gobierno, hubiera hecho igual, pues posiblemente hubiese cuidado más las formas pero lo hubiese criticado igual.
Ahora sobre todo soy crítico conmigo mismo, y no tengo ningún problema en reclamarle a mis compañeros de gobierno las cosas que no me gustan, pero evidentemente dónde tengo que hacerlo, en mis reuniones y juntas de gobierno con ellos.
Por lo demás, entiendo las críticas de los ciudadanos y oposición a mi labor y espero que no dejen de hacerla, la crítica y las sugerencias siempre es bueno tenerlas en cuenta.



– ¿Se deja usted llevar por los colores políticos?
– Colores políticos ¿Rojo, azul, naranja.. verde…?
En mi trabajo como concejal poco importan los colores políticos, lo único que importa es darle color a la oscuridad que sienten muchas de las personas que vienen a verme. Las soluciones y los recursos no tienen color político. Yo no le voy a preguntar a todo el que llegue a mi despacho a quién ha votado ( aunque algunos llegan diciendo que me han votado a mí, pensando que así ganan puntos).
Luego uno tiene sus ideas, que reconozco se acercan más a lo que consideramos izquierda que a la derecha (eso lo sabe todo el que me conoce ) pero a mis años los colores son secundarios y me fio más de las actitudes ante los problemas que se nos plantean en este loco mundo.

– ¿Qué cambiaría de la sociedad de ahora?
– Cambiaría el reparto de la riqueza, sobre todo, no es justo que este mundo dónde unos pocos disfrutan de casi todos los recursos y comodidades, de una manera ostentosa, qué además nos restriegan por todos lados, mientras la inmensa mayoría se muere de hambre en su tierra, o intentando buscar su dignidad pérdida en el medio del océano.
Cambiaría la educación de nuestros hijos, con asignaturas obligatorias como solidaridad, voluntariado, ciudadanía… nuestros hijos no serán mejores si sólo les enseñamos a competir, a tener que ser los mejores. Serán los mejores, las mejores personas, si les enseñamos el valor de la vida, no sólo de la suya, también de la de los demás, si les enseñamos a ser felices, a amar, por encima de todo.

– ¿El Ayuntamiento es la casa de todos o la casa de dónde sacan tajada los mismos de siempre?
– El Ayuntamiento debe ser de todos, y tiene que estar para todos, no está para que nadie saque tajada, ni los que lo hacían antes ni los que intenten sacarla ahora. Se equivocan los que vengan aquí pensando sacar tajada por que votaron a los del color de su camiseta.
Delante de mis ojos no se ha dado ningún contrato, ni se ha favorecido a nadie por representar a un determinado partido o agrupación, o por amiguismo. Hay muchos jóvenes, sobre todo, que vienen con ideas y ganas de trabajar y sacar adelante sus proyectos, y por supuesto que se le abren las puertas de par en par, pero sin preguntarle a quién han votado.

Así que los que quieran sacar tajada de mis actuaciones en la concejalía les puedo preparar un melón y lo repartimos en buenas tajadas.


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