El Ayuntamiento recopila la obra poética de Hilario Ángel Calero

ANTONIO MANUEL CABALLERO
POZOBLANCO


El Mirador del Teatro El Silo fue el escenario de la presentación el jueves del volumen “Obra poética” que recopila a lo largo de sus 500 páginas los poemas del genial creador Hilario Ángel Calero que falleció en Pozoblanco en 1982 a los 59 años. La obra ha sido editada por el Ayuntamiento de la ciudad.

En el acto estuvieron presentes el exalcalde, Emiliano Pozuelo, la concejala de Cultura, Rosario Rossi y tomaron la palabra dos de los cuatro hijos del autor, Alfonso Ángel y Catalina, que dieron las gracias a quienes siguen abriendo los libros de su padre y se emocionan con su poesía o prosa a la vez que no dudaron en agradecer el esfuerzo municipal de la edición de sus obras completas, que comenzaron hace algunos años con las Hilariadas, y tuvieron palabras cariñosas hacia su madre, María García Redondo, presente en el acto, de la que destacaron el papel fundamental que ella jugó en la faceta como escritor del que llegó a ser cronista oficial de Pozoblanco, miembro de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, pregonero de la Semana Santa, hermano de honor de la Virgen de Luna, bibliotecario municipal o socio de honor del Círculo de Bellas Artes.


Participantes en la presentación del libro el pasado jueves. /SÁNCHEZ RUIZ


Por su parte, Rafael Yun, amigo de Hilario Ángel y autor del prólogo, hizo un brillante repaso por la vida de quien también fue corresponsal de Diario Córdoba, publicó cuadernos y escribió profusamente en distintas publicaciones, entre ellas El Cronista del Valle.

Rafael Yun, que recordó que su primer poema publicado fue La Cruz, el Valle y la Fuente, primer premio en un concurso convocado por el Ayuntamiento en 1956, aseguró el verdadero carácter y la personalidad de Hilario Ángel Calero se puede ver en sus poemas.

Para Rafael Yun nos legó un ejemplo de superación personal, de cómo abrirse camino, ya en la madurez, en el campo literario e intelectual que parecía estarle vedado por las circunstancias de su vida anterior. Abrió ventanas nunca exploradas por ningún otro autor en nuestro entorno y consiguió, a fuerza de constancia, independencia de criterio y generosidad de su tiempo y de su trabajo, llegar a ser un miembro admirado y querido entre su pueblo.

Prueba de que ese cariño ha pervivido en el tiempo, pasados ya 35 años de su fallecimiento, es el hecho de que el Mirador de El Silo se llenó y muchas otras personas no pudieron asistir al acto al haberse cubierto el aforo.


Miguel Ángel Cabrera puso voz en el acto a algunos de sus poemas.




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