Los cuadros del Prado que se adquirieron a costa de los vecinos de las Siete Villas

ARTURO LUNA BRICEÑO


El pasado 14 de abril se cumplieron los 357 años en que Don Luis Méndez de Haro, Marqués del Carpio y Valido de Felipe IV instituyó en un acto en Torremilano el Estado de los Pedroches. Un año antes, al firmar Don Luis la paz con Francia, por su buen trabajo, el Rey le había concedido 2000 vasallos, dónde él los quisiera. Y el Marqués del Carpio eligió para cumplir la merced real las Siete Villas de los Pedroches, comprometiéndose a pagar los que hubiera de más. Resultó que el cómputo ascendió a 3.649, descontados los vecinos de Pedroche, que había sido vendida años antes a un caballero veinticuatro de Córdoba a medias con un escribano público. Vecinos que el Marqués del Carpio compró a los Señores de Pedroche a principio de abril de 1660 abonando por ellos 4.000 ducados.


Desposorios místicos de Santa Catalina, de Rubens. 


Quedaron por pagar al Rey 1.649 vasallos de las Siete Villas de los Pedroches. Murió Don Luis Méndez de Haro antes de llevar a buen puerto la utilidad que le quería dar a su Estado de los Pedroches y quedaron por pagar a la Corona los vecinos que hubo de más. Heredó la Casa del Carpio y todos sus Señoríos y Estados Don Gaspar de Haro y Guzmán, primogénito de Don Luis Méndez de Haro. A este noble se le conocía como el Marqués de Liche. Uno de los personajes más famosos de la Corte del Rey Planeta. Era el de Liche, cuatro veces Grande de España. Alcaide del Buen Retiro, amante del lujo y del teatro. Y era el mayor coleccionista de obras de arte de su época. Llegando a colgar en sus palacios más de ochocientas obras de pintura firmadas por los mejores pintores del siglo XVI y XVII.


La Magdalena penitente, de Veronés.


El Marqués de Liche era un prodigo y no escatimaba nada en cuanto podía comprar un buen cuadro. Fue acusado de ponerle una bomba a Felipe IV en el Teatro del Buen Retiro y por ello condenado y encarcelado en un castillo. Felipe IV le conmutó la pena si se alistaba como soldado raso a participar en la guerra contra Portugal. Vuelto de Portugal, donde sufrió presidio, encabezó la rebelión del pueblo de Madrid para echar a Nithar, el jesuita austriaco que ejercía de confesor y valido de Mariana de Austria, regente de su hijo Carlos II. Para alejarlo de la Corte lo nombraron embajador en Roma y más tarde de Virrey de Nápoles. Ciudad en la que murió en 1687. A Don Gaspar de Haro, II Señor del Estado de los Pedroches, se le olvidó abonar los 1.649 vasallos que hubo de más de los dos mil que el Rey le regaló a su padre.

El Marqués de Liche tuvo una sola hija, Catalina de Haro, tercera Señora del Estado de los Pedroches, que casó con Antonio Álvarez de Toledo, segundón de la Casa de Alba, que acabó heredando el Ducado.


San Jorge y el Dragón, de Rubens


El Rey Carlos II le embargó a Catalina de Haro la colección de pinturas de su padre y la puso en almoneda. Para cobrarse la deuda de los 1.649 vecinos que hubo de más envió a Claudio Coello, su pintor de Cámara, para que eligiera los cuadros que el pintor de la Corte considerara mejor.

Claudio Coello eligió 44 cuadros de la firma de Tiziano, Rubens, Veronés, Van Dick y otros pintores de la época. Hoy cuelgan de las paredes del Museo del Prado.

El documento que hizo Claudio Coello es de cinco folios en los que se describen la pintura, se cita al autor y se indica el precio en que fue tasado. Este documento lo encontré traspapelado en Simancas y se lo mandé al Museo del Prado que me autorizó para que en sus archivos averiguara que fue de estas obras y me dijeron que se podían hacer unas copias, de menor tamaño, y facilitárselas al Ayuntamiento que las solicitara, con su historial y procedencia, para que fueran expuestas en la tierra de los vasallos que provocaron su adquisición por la Corona.



Ahora que todos los Concejos de las Siete Villas andan promoviendo museos, fiestas y evocaciones para atraer turismo, no estaría de más montar una sala con este trozo de historia del Estado de los Pedroches. 


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