Llegó el momento

MARÍA JOSÉ ANDRADA
(PSOE)


Como anillo al dedo me vienen en este momento una serie de reflexiones que ya di a conocer en algún momento y que hoy amplio con algunos comentarios.

Espero no darle a nadie un disgusto por expresar públicamente mi pensamiento y mis sentimientos ideológicos, lo que me dicta mi compromiso en estos días en los que se potencian los intereses personales y se olvidan las ideas.

Desde mi dedicación y mis ocupaciones siempre he trabajado por conseguir una sociedad donde el estado del bienestar y la calidad de vida sean los valores más importantes para toda la ciudadanía. Creo que las personas confían en nosotros porque defendemos estos valores. Mi pensamiento ideológico me acerca cada día más a la sociedad, pero especialmente a esa parte de la sociedad olvidada por aquellos que quieren gobernar y gobiernan en las distintas instituciones alejados totalmente de la realidad del país. Personas que pese a su responsabilidad no les importa absolutamente nada de lo que sucede a su alrededor: paro, falta de políticas sociales, déficit en sanidad, educación o empleo.

Tienen tiempo para todo, pero lo más importante para ellos es seguir ocupando espacios de poder, que nadie pueda desalojarlos ni inquietar su situación de privilegio, de poder, de un nivel económico que es lo que más les interesa.

De verdad creéis que podemos consentir este modelo. Nuestros responsables políticos apoltronados en sus cargos orgánicos e institucionales, no dejan de aludir al origen de nuestro PARTIDO, una organización con más de 138 años de historia, defensora de la justicia, la verdad y la libertad….Tenemos suerte porque nos siguen escuchando.

¿Escuchamos nosotros/as a esos hombres y mujeres que con voces responsables nos dicen y nos advierten que tenemos que cambiar? Que es la cercanía y la proximidad lo que debe de obligarnos a conocer y resolver sus verdaderos problemas.

Una de las preguntas que me hago con frecuencia y me quedo bloqueada, es cuando nos decimos compañeros y compañeras, cuando la realidad está marcada por el interés personal de cada uno y no así por el respeto, la lealtad y la honestidad de las personas que tienen y defienden la misma ideología, que sufren ante la injusticia, que buscan lo mejor de lo mejor en las políticas sociales, en el empleo, en la colaboración y participación ciudadana y tantas otras acciones que no llegan porque se apoltronan en los puestos y en los sillones todo el tiempo posible y hasta miran de reojo cuando se les habla.

Espero no darle razón alguna a los que pensaban que las primarias han llegado obligadas, sino más bien motivadas por los principios de participación, proximidad y cercanía a nuestros ciudadanos y ciudadana, a los que hemos escuchado, tomando de esta manera la decisión más acertada. No creo ni mucho menos en comentarios alejados de la realidad “que la posibilidad de presentar varias alternativas tiene su origen en imprimir legitimidad a este proceso”, quiero convencerme que nos basamos en la democracia interna, que esta oportunidad debe abarcar la participación de todos y cada uno de los afiliados/as, a Juventudes Socialistas y a todos/as los que simpatizan con este PARTIDO. Yo iría más lejos, creo que deberían de participar todos los que simpatizan con este partido.

A nuestros jóvenes quiero dedicarles algunas ideas, pero sobre todo quiero escucharles, recoger sus iniciativas y demandas.

Sois protagonistas de hoy, es decir, en el presente y con un papel importantísimo en nuestra sociedad. Sois un motor fundamental que nos llevará a construir una sociedad más igualitaria y emprendedora, el cumplimiento de vuestros derechos como ciudadanos y ciudadanas tiene que ser efectivo, desde la participación real y despreciando la participación simbólica de la manera más inteligente: buscando alternativas.

Desde aquí, animo a la diversidad y a la pluralidad aunque no siempre es posible, respecto a los candidatos y candidatas. Siempre debemos estar atentos desde la libertad a pronunciarnos en los procesos de elección, realizando todas las consultas necesarias, que se basen en la ilusión, tiempo suficiente para poder elegir al mejor candidato o a la mejor candidata convencidos que hemos participado desde nuestra responsabilidad en una elección y no en una sucesión.

Por definición el cambio es posible, nos lo exigen aquellos/as de los de los que recibimos todavía su confianza y apoyo, por lo tanto, nos pensemos en la posibilidad del cambio, sino acertadamente más bien, que el cambio es posible, ya. 


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