Hacer realidad un sueño

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


La gran mayoría, por no decir todos, tenemos algunos sueños que jamás se harán realidad. Y es en la infancia donde más fuerte se introducen en nuestra mente. Los que fuimos niños en la década de los sesenta tenemos grabado algo que nunca se hizo realidad. A mí, por ejemplo, nunca me llegó el ansiado tren eléctrico o la bicicleta verde de primera mano. Aunque también es verdad que los viví en mi imaginación con tanta fuerza que casi los saboreé con percepción de realidad.

Con todo esto quiero resaltar la idea que ha llevado a cabo el indio Bahadur Chand Gupta, que era comandante de aviación y que, tras jubilarse con 59 años, ha comprado un Airbus A300 con capacidad para 300 pasajeros, que le ha costado 108.000 € porque ya no puede hacer vuelos por los años y horas de vuelo.

La aeronave está aparcada en una zona residencial al sudeste de Delhi, y el objetivo del dueño es que los pobres de la India tengan la oportunidad de vivir una experiencia que su vida no les permite: ver un avión e imaginar desde dentro cómo es volar en él.

El propio Chand dice “que casi todos en la aldea querían que les enseñase aviones, pero no podía porque es una zona restringida, así que pensé que debía de hacer algo”. Y por ello se decidió a comprar el Airbus 300.

Los primeros que han ido a visitarlo han sido sus vecinos de Haryana, pero de momento se han sumado habitantes de otros estados. Por lo general acuden personas sin recursos que sólo habían visto aviones en Bollywood o alzando la vista al cielo.

La India es un país de economía emergente, pero su población sigue siendo sobre todo rural y agrícola. Una mayoría vive en aldeas en las que apenas salen. Para ellos volar es todavía un sueño inalcanzable en este país de más de 1250 millones de personas, donde el tren básico es el transporte rey.

Hoy en día el avión de Gupta recibe visitantes de todo tipo, no sólo de personas con muchos sueños y pocos recursos, vienen también algunas que han volado ya, pero que quieren ver detenidamente todos los departamentos del avión.

La entrada no supera los tres euros y es gratis para quien no puede pagarlo. No se trata de hacer negocio, sino de mantener vivo este avión que va a ninguna parte.

En los últimos años este comandante se ha centrado en inculcar la importancia de saber actuar en situaciones de emergencia porque cree que sus paisanos no son muy disciplinados y en caso de accidente no ayudamos. “En caso de accidente la mayoría estaría más pendientes de salvar su maleta que su propia vida”.

A la pequeña Dhriti lo que más le ha gustado es la cabina, ella resalta: “Ha sido increíble, no he viajado nunca. Si vuelo algún día quiero ir a Canadá”, dice esta alumna de 10 años que viene desde Faridabad, en Haryana. En ese momento pasa un avión por el cielo y varios visitantes lo señalan. Muchos nunca tendrán la oportunidad de viajar en uno, sólo podrán seguirlo con el dedo mientras cruza a lo lejos entre las nubes, pero después de hoy, con algo de imaginación, ya saben lo que es vivir la experiencia de volar en avión, porque este Airbus, que no despega de la parcela donde está, en la mente de la mayoría que han subido, ha despegado e incluso han dado la vuelta a medio mundo, en el poder maravilloso que tiene la imaginación. 


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