Erre que erre y lo que queda

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


Hace un par de semanas, cuando se cumplieron los 80 años del nombramiento de Juan Negrín como Presidente del Gobierno, los partidos de Podemos, PSOE y Ciudadanos han votado a favor de exhumar los restos de Franco y Primo de Rivera del Valle de los Caídos. Debe ser que el partido socialista, con todos los muchos años que ha estado gobernando, no tuvo entonces tiempo ni oportunidad de hacerlo y ahora sí siente esa necesidad.

A mí particularmente me da igual donde estén los restos del dictador, lo que sí me enoja y me importa verdaderamente es que se pierdan inteligencia y energía, tiempo y dinero en memeces y maniobras electoralistas, en lugar de mejorar el presente y cerrar ya de una puñetera vez la Guerra Civil, que es lo que pretendieron llevar a cabo -impulsados por un sincero espíritu de reconciliación- los políticos de la ejemplar (y admirada internacionalmente) Transición Política Española a través de la Constitución de 1978; Constitución que tantos logros y beneficios ha proporcionado a la población española durante las últimas décadas en el periodo histórico más prolongado de paz y prosperidad para España, aunque ahora algunos pretendan cuestionarlo.

También me agradaría que los que tiran siempre hacia el mismo lado y transmiten su visión parcial, manipulada, sesgada e interesada de la historia (según ellos de buenísimos que fueron masacrados por malísimos), si lo que quieren es avivar permanentemente los rescoldos de una guerra de hace más de 80 años marcada por un odio atroz entre compatriotas, que también cuenten las verdades de otros personajes de envergadura como las del propio Negrín, que fue clave en la destitución del Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, el prieguense, que en su propia casa se vio coaccionado por tal imposición.

No entiendo que el valenciano Ximo Puig haya organizado un homenaje a este político canario, pues las sombras de Negrín no son pocas, empezando por su gran sumisión a Stalin (reprochada incluso por sus propios compañeros del partido socialista), las escapadas que hacía a los cabarets y su empeño y testarudez por querer prolongar la guerra civil.

Tampoco se olvida el grotesco envío del “Oro de Moscú”. Además Negrín fletó a México un barco con cajas repletas de divisas, joyas y monedas procedentes de las incautaciones de la República y del expolio de algunas instituciones culturales y religiosas. Para los flacos de memoria hay que recordar que gran parte de la colección de monedas del Museo Arqueológico, muchas de valor incalculable, se fundieron en lingotes de oro. Nadie sabe muy bien qué fue de aquel grandioso tesoro, lo que sí se sabe es que Prieto y Negrín pelearon por él.

El homenaje a Negrín preocupa a poca gente, de la misma manera que sacar los restos de Franco, pero sí resulta sorprendente que el político Garicano, vehemente defensor de la exhumación, no haya protestado por el homenaje impulsado por Ximo y ni mucho menos haya acudido al gobierno mexicano para reclamar el tesoro del barco Vita

El franquismo es un periodo histórico oscuro superado hace muchos años por la amplísima mayoría de la población española, que supo vencer el rencor y el odio para construir juntos un futuro de paz y reconciliación. Población que acompañó e impulsó ejemplarmente entonces a una clase política mucho mejor y más sensata que la actual, que de forma sabia, prudente y responsable buscó siempre la concordia y la reconciliación en una época mucho más complicada, turbulenta y difícil que la actual.

Ahora se hace preciso que ese reducto de gente que todavía no ha sido capaz de superar el rencor y está permanentemente mirando al pasado y agitando sus fantasmas, no se sabe si intentando además sacar con ello rédito político o queriendo mantener a flote el cainismo y el drama histórico de las dos Españas eternamente enfrentadas, sea capaz de hacerlo de una vez. Sobre todo para que las nuevas y sucesiones generaciones (más manipulables cuanto más jóvenes), con la burda excusa de que hay que conocer la historia para no repetirla, no se vean continuamente salpicadas por la semilla inoculada del odio y del rencor. Pues como se siga escarbando permanentemente, si queremos abrir el prisma global del pasado, nos encontraremos también otra vez con los asesinatos de…. Paracuellos, la de multitud de religiosos y seglares por profesar la fe católica, las checas, el Cuartel de la Montaña, la revolución de Asturias y el golpe del 34 desde el propio régimen…, y así podríamos llegar a caer en un bucle de reproches sin fin para pedirle cuentas a la fosa donde está enterrado Caín. 

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