El pantano de La Colada cumple diez años

SATURNINO MUÑOZ
LOS PEDROCHES


Ha pasado sólo una década, pero parece que siempre ha estado ahí. Fue una aspiración y un deseo de los habitantes de esta comarca durante muchos años. El proyecto, sus vicisitudes, sus progresos y retrasos llenaron las páginas de los periódicos de la provincia, pero especialmente de los medios de comunicación de la zona. El agua siempre ha sido un bien escaso, que hay mimar, cuidar y proteger porque la sequía siempre ha sido una amenaza latente en los Pedroches. Los tejados de muchas de sus viviendas todavía están hoy coronados por depósitos destinados a almacenar agua en las épocas de corte de los suministros y en los interminables veranos de años de escasa lluvia, como estos últimos que estamos padeciendo.

De forma silenciosa y callada, sin celebraciones, el Pantano de la Colada cumplió diez años el pasado 14 de mayo, un día en el que la Ministra socialista de Medio Ambiente, Cristina Narbona, cerraba sus compuertas para empezar a captar agua.

Después de ese ceremonial, todos recordamos aquellos días de peregrinación hacia el puente de la carretera Hinojosa-El Viso y a la presa cuando transcurridos tan sólo dos años el pantano aparecía lleno, aliviando agua. Había nacido un lago en una tierra extrema como la nuestra. Familias y amigos se desplazaban a diversos puntos de los márgenes de sus aguas y quedaban sobrecogidos ante aquel milagro. Existía un pantano en los Pedroches y estaba lleno.



La Colada, nuestro pantano, se hizo realidad gracias al impulso de los ayuntamientos de la comarca, de la Diputación Provincial de Córdoba y del recuerdo de la traumática sequía que sufrieron nuestros pueblos en la década de los noventa del pasado siglo. Hubo, como no, conversaciones infinitas, mesas de negociación, estudios y posturas enfrentadas provocadas como casi siempre por la financiación de la infraestructura pública más importante de la zona.

Fue un 25 de febrero de 2003, cuando el Ministro de Medio Ambiente Jaume Matas colocó la primera piedra de las obras un pantano que ocupa terrenos pertenecientes a cuatro localidades de la zona, El Viso, Belalcázar, Hinojosa del Duque y Villaralto. El embalse empezó entonces a ser construido para garantizar el suministro de agua potable del norte de Córdoba y el sur de la provincia de Ciudad Real.



La presa fue levantada sobre el curso del río Guadamatilla suponiendo una inversión que superó los 24 millones de euros, presupuesto que fue financiado en un 75% por los Fondos Feder, un 14,5% por la Diputación y el resto por la empresa estatal Hidroguadiana. Dentro de un proyecto incluido dentro del Plan Hidrológico Nacional destinado en aquel entonces a abastecer a los 61.000 habitantes de la zona Norte, con la posibilidad de ampliarse a otros municipios de la cuenca del Guadiana, como se recogía en el convenio firmado entre la Diputación e Hidroguadiana.


El Pantano de La Colada se extiende por los términos municipales de El Viso, Hinojosa del Duque y Belalcázar contando con una superficie total de 608 hectáreas y una capacidad de embalse de 58 Hm3. Está situado en la cuenca hidrográfica del Guadiana y apresa las aguas del río Guadamatilla, aprovechando de forma óptima las posibilidades que ofrece un encajonamiento natural en el que se levanta la presa de hormigón, tipo arco-gravedad. Sus aguas se destinan al abastecimiento de la comarca de Los Pedroches y a la comarca de Almadén, en la provincia de Ciudad Real. La presa tiene una altura de 48, 5 metros recogiendo las aguas de una cuenca de 389,79 kilómetros cuadrados.


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