El fútbol femenino

EMILIO GÓMEZ
(Periodista-Director)


Hace dos décadas no veías jugar a una niña al fútbol en la calle. El fútbol era una cosa de niños. Incluso los filósofos del balón decían esa frase desacertada y recurrente de que “el fútbol es una cosa de hombres”. Eso ha ido cambiando. Ya si es frecuente ver a niñas jugando al fútbol. Les puedo decir que en el equipo alevín que entreno, la que lleva el peso en defensa es una niña. Tiene más carácter que nadie.

El fútbol femenino se está poniendo de moda. Su práctica se remonta al siglo XIX: Glasgow, en Escocia, acogió el que se considera como primer partido de fútbol moderno entre mujeres, entre dos clubes locales, en 1892. No obstante, le ha costado siempre hacerse un sitio.

Se han tenido que romper muchas barreras en este deporte para el mundo de la mujer. El fútbol ha sido históricamente el deporte más machista. No solo en el campo de juego sino en la grada. Recuerdo que hace dos décadas la afición era masculina. Muchos aprovechaban para ir al fútbol y quitarse de la casa durante la tarde.

Pero todo ha cambiado. Atrás quedaron esos tiempos en los que las mujeres entraban gratis a muchos campos de fútbol. Hoy en los estadios la afición está repartida. Todavía queda mucho en el campo de juego. El fútbol femenino tiene cosas que lo diferencian y muchas que les une. Todos sabemos que el fútbol es el deporte por excelencia más practicado en nuestro país y son muchos los que disfrutan semanalmente de un buen partido, ya sea en pistas alquiladas, en el patio del instituto durante el recreo, en los campos del barrio o en un equipo federado. Ahora las mujeres también se juntan para jugar al fútbol los fines de semana.

Es por ello que es una alegría que este deporte haya roto barreras y sea seguido y practicado, cada vez más, por mujeres. En el ascenso del Pozoalbense hemos podido ver que las jugadoras tienen una gran calidad y, a la vez, espíritu de sacrificio.

El camino no va a ser fácil pues como sabemos el fútbol es un camino muy vetado en muchos aspectos. Encuentras que está lleno de ex futbolistas, de gente que lleva toda su vida en el fútbol, en definitiva de papeles que nunca habían correspondido a la mujer. A pesar de ello, se ven ya mujeres en la presidencia de clubes y arbitrando un partido.

Lo mejor de todo ha sido que el fútbol ha cambiado y ya es un deporte masculino y femenino al igual que la mayoría de deportes. Los padres y madres ya sí se alegran de que sus hijas hagan un deporte tan saludable y bonito como es el fútbol. Esa ha sido una de las barreras que ha existido en el fútbol, la de los padres. Hoy las mujeres son parte del fútbol, no solo como espectadoras, sino también como jugadoras. 

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