Patrimonio mojino

JUAN FRANCISCO PERALBO REDONDO


Como asiduo e incondicional, desde sus inicios, de esta interesante publicación semanal denominada “LA COMARCA”, no he podido resistir más tiempo en silencio, cuando se ha hablado de mi pueblo en temas relacionados con la historia, patrimonio y cultura ancestral, que son temas que me ocupan en ratos de ocio.

Al leer la editada el sábado 11 de marzo con el nº 106, en su página 4, con el extraordinario artículo de Juan Palomo Palomo, denominado “el Tesorillo de los Almadenes de Alcaracejos”. Con el cual se destaparon muchas ambigüedades limítrofes y paternales, de tal modo que durante casi un siglo, por circunstancias materiales e intereses creados, se han desvirtuado muchas verdades, entre ellas la principal y que acomete este interesante artículo de mi amigo Juan Palomo, al que conocí, como no podía ser de otro modo, en los archivos y bibliotecas por donde los curiosos nos movemos. Este tema es el del lugar del hallazgo y por tanto la forma exacta de denominarlo. Aunque compartimos informaciones y detalles, no llegó a rectificar sus anotaciones antiguas del blog que tan magistralmente dirige, estudia, fotografía y redacta. Agradecerle desde este amplio balcón comarcal, a este señor, que sino erudito y multipublicador de libros, sí afamado y afanoso por: su legalidad, honestidad, laboriosidad, y sobre todo su claro y desinteresado ánimo de lucro.

En este artículo existen dos polos opuestos, - uno veraz e irremisible, como es la paternidad del tesoro de Alcaracejos, la cual no ha sido reconocida por diversos ilustres catedráticos, y - otro algo o relativamente erróneo pero perdonable, cuando no se entra en los temas con y por amor al propio asunto en cuestión. Por estos dos extremos, agradecer su reconocimiento del lugar del hallazgo y con perdón el rectificarle humildemente algunos datos que tras cinco largos años de pesquisas e investigaciones he mantenido sobre este particular tema, y de las cuales nacerá próximamente, un amplio trabajo, en formato “Libro”, en el cual se estudia minuciosamente este impresionante “Tesoro de los Almadenes de Alcaracejos”, sus inicios, su estado actual y la descripción de cada una de las piezas que se conservan en el Museo Arqueológico de Córdoba.

Y no podría obviar, ni dejar de comentar algunas de las incertidumbres y anotaciones no exactas de este gran artículo, que no le eximen ni restan la gran importancia de este enorme trabajo del ya mencionado investigador jarote, entre ellos los que siguen por orden riguroso de su espléndido relato:

– Manuel era el agricultor que con su arado levantó el recipiente pero al parecer no le hizo aprecio, y sí sus hijas, y no hermanas (Otilia y Catalina), pues según el Registro Civil de Villaralto de donde eran todos naturales, estas adolescentes eran cinco hermanos llamados: Juan, Teofilo, Petra, Otilia y Catalina. Todos ellos con el apellido de su padre Manual Fernández Fernández que falleció el día 29 de Diciembre de 1952, es decir, 26 años después del descubrimiento de su yunta y de sus hijas.

– Las monedas eran 200 según el primer catálogo en el año 1928, tras decenas de meses de su hallazgo, de las cuales hoy en día solamente se conocen y custodian en el Museo cordobés unas 107, aunque hemos logrado reconocer otras 23 unidades en colecciones privadas, lo cual nos aporta un número de 130 monedas Ibero-romanas pertenecientes sin duda a este plateado tesoro.

– En cuanto a la fecha del ocultamiento no está nada claro, y es normal que se especule sobre un hecho difícil de datar en un conjuntamiento tan diverso, amplio e importante. Pero apuntillar que la moneda más significativa, por su modernidad entre las demás la datan los verdaderos expertos sobre los años finales del siglo II a. C. siendo la más antigua datada entre 169 y 158 a. C. y las más recientes entre 108-107 a C. y no entre los años 48-45 a. C.

– Por lo que respecta al “por qué” del ocultamiento, está difícilmente certificado que sería por las dificultades bélicas, u otros motivos que desconocemos, pero nunca antes del año 107 a. C., además en mi trabajo se dan varias y razonadas posibilidades, contrastadas por varios historiadores contemporáneos.

– No existen fíbulas segmentadas o partes de ellas, solamente una experta, pero “numismática”, indica en uno de sus interesantes trabajos ya editados como Doña Francisca Chaves Tristán, que identifica [dos anillos de filigrana muy deteriorados], como los muelles de dos antiguas fíbulas despedazadas. Algo que no compartimos en este trabajo que saldrá pronto a la luz, en el cual se describen, todos los objetos, unos 62, tanto completos y en buen estado, como deteriorados o fragmentados.

– Por cierto entre las fotos que acompaña mi amigo Juan Palomo a su artículo, donde introduce un torques o torquis, localizado en Almadenejos (Ciudad Real) y no en Alcaracejos (Córdoba), pertenecen a ese trabajo de esta Investigadora, al igual que las otras dos piezas (Fíbulas), que sí son claramente partes de este magnífico atesoramiento de Alcaracejos.

– Entre las posibilidades del ocultamiento, destaca mi compañero que pueden ser varias, tales como las piezas de un artesano platero, un ajuar familiar, el depósito de un ritual funerario, etc. pero no recae en la más probable y verosímil, ya que habla de los continuos conflictos. Esta versión sería la del ocultamiento de algún soldado o varios de ellos, de sus salarios como mercenarios en armas, acompañados de los restos de los botines y saqueos de guerra, de ahí las múltiples piezas sesgadas e incompletas.

– No existen brazaletes, y éstos que Juan identifica, pertenecerán también a otros atesoramientos parecidos pero no al de Alcaracejos, en el sólo existen piezas anulares de muy poco diámetro que difícilmente entrarían ni en le brazo de un niño/a, y que solo podrían ser: anillos, sujeta trenzas, o incluso posavasos de los cuencos cónicos que les acompañan en este inigualable atesoramiento de Alcaracejos. Y otras tres piezas del tesoro, dos completas y una fragmentada, son consideradas como pulseras y no brazaletes.

El Tesoro de los Almadenes de Alcaracejos: cuenta Oficialmente en estos momentos como ya se ha dicho con 107 monedas y 62 piezas no monetales, las cuales se dividen en: Vasijas, Anillos, Torques, Fíbulas, Colgantes, Placas de cinturón, pulseras, fragmentos y otros muy deformados de difícil identificación.

Todas estas 169 piezas, más las 23 en manos privadas, son parte de nuestra historia mojina patrimonial, artística y minera, y que en estos momentos sólo se pueden disfrutar en sus vitrinas: 20 monedas, 3 fíbulas y 2 torques, que pueden observar en las fotos del que suscribe y firma este artículo, para acompañar el comentario.

Finalizar repitiéndome en que lo principal es el indudable y justo apellido y localización de la localidad donde se extrajo, fundió, fraguó y se volvió a soterrar, que no es otro que el del antiquísimo lugar, sitio, poblado, villa de realengo y por fin población independiente, como es ALCARACEJOS, ya documentado como “Los Caçarejos” en 1272.

Personalmente sueño un imposible, el que se corrijan los documentos antiguos, pero sobre todo las modernas vías y redes digitales, respecto al nombre de Tesoro de los Almadenes, ya que ha estado huérfano durante casi un siglo y en ese aspecto nos sentimos los alcaracejenses en gran parte culpables por nuestra resignación y despreocupación al respecto. A día de hoy ya tiene el apellido del milenario padre, que orgulloso confía en su azaroso, cariñoso y fiel, “padrastro” como ha sido y es “MACO”, al cual solo puedo enviar muchos agradecimientos para con sus directivos y trabajadores, en cuanto a su ayuda y disposición casi incondicional. 


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