Los monstruos de las redes

ANTONIO RUIZ SÁNCHEZ
(Periodista)


Si alguien habla de un “troll” nos imaginamos a un monstruo grande, feo y de mal olor muy recurrente en la serie “David, el gnomo” o en películas de fantasía.

Sin embargo, troll es un término que también se utiliza en el mundo de las redes sociales para hablar de una persona que publica mensajes provocadores con la intención de molestar y violentar a otras personas camuflado en el anonimato.

A veces el troll se hace pasar por alguien publicando comentarios o haciendo anuncios que son completamente falsos y que dejan a su víctima en mal lugar. Estas actuaciones crean ansiedad y miedo a aquellos que lo sufren, incluso ha habido casos de personas que se han planteado el suicidio ante trolls que les enviaban continuamente mensajes vejatorios, insultos y amenazas.

“Detrás de estas actuaciones cobardes se encuentra gente que busca hacer daño sin motivo, con una vida infeliz y que busca entretenerse molestando a otros”, dicen los expertos.

Ante casos leves de trolls, como personas que siempre critican en las redes sociales, a las que todo les parece mal o que buscan la polémica o el debate sin sentido, lo mejor es ignorarlos porque casi siempre lo que ansían es notoriedad y no hay que dársela. Cuando se trata de casos de perfiles falsos que acosan o amenazan, hay que dejar el caso en manos de la policía.

Y además siempre hay que tener en cuenta que las redes sociales deben usarse con mesura porque estas abriendo tu vida al mundo. Dicen los expertos que “no debería publicarse en Twitter, Instagram o Facebook que estás de vacaciones porque pueden robar en tu casa, por ejemplo. En el momento que publicas una fotografía ésta ya no te pertenece”.

Mucha atención también a los menores que a veces ni son conscientes que son acosados o acosadores. Lo más importante es que los padres controlen el uso que hacen de su móvil, vigilen los horarios y conozcan las aplicaciones que se bajan. 


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