Cagada de bandera

MIGUEL CARDADOR LÓPEZ
(Presidente-Editor)


España es el único país del mundo que menos apego tiene, y a la vez más divergencias genera, a la hora de hablar o llevar su bandera constitucional, la que todos los partidos aprobaron en la Constitución de 1978.

Por poner un ejemplo, EEUU, el considerado más importante e influyente país del mundo por muchos, tuvo una guerra civil hace más de siglo y medio entre la unión y los confederados. Pero a partir de que terminó sólo existe una bandera, a pesar de ser un estado federal, con las peculiaridades y diferencias que unos tienen con otros en muchos términos. Pero hay un nexo común al que todos están unidos: su bandera nacional.

Y si como ya tiene pocos enemigos nuestra bandera, con Podemos, otros grupos extremistas y los partidos nacionalistas, a mi modesto entender, la actual ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, ha cometido una torpeza dando la orden de que en los cuarteles militares ondeara la bandera nacional a media asta, en señal de duelo por la muerte de Cristo, desde las 14 horas del Jueves Santo hasta las 00,01 horas del Domingo de Resurrección.

Para mí, como digo, la ministra ha actuado muy torpemente, mezclando churras con merinas, porque el reglamento de la bandera quedó perfectamente definida en la Orden reglamentaria que data de 2010 y que define meridianamente claro cuándo debe de hacerse: Cuando se decreten días de luto nacional o fallecimientos como los de los Reyes, del Príncipe de Asturias, del Presidente de Gobierno o de militares muertos en acto de servicio.

Esto es echar carnaza para que determinados partidos con capacidad para hacer mucho ruido, y que detestan en general a los símbolos que representan a España, aprovechen la ocasión y ataquen más a nuestra ya de por sí debilitada insignia, como lo harán en el Congreso de los Diputados.

La gran mayoría de españoles que se sienten católicos y de alguna manera están a favor de la magnitud que representa la Semana Santa, no necesita esta polémica, ni creo que le hagan ningún favor con la decisión que tomó la ministra porque, como reitero, esto no sirve nada más que para atacar a la bandera y de paso a la propia Semana Santa.

De la misma manera, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, tengo que decir que la gran mayoría de españoles está a favor de la bandera nacional que marca y recoge la Constitución vigente. Y más allá de las controversias o disquisiciones sobre si otras banderas que exhiben, por cualquier motivo, ciertos grupos o personas, como la tricolor de la II República (la de la primera república era como la actual) o la franquista que porta el escudo con el águila de San Juan, son inconstitucionales o más bien preconstitucionales, lo evidente es que son banderas que evocan y están ligadas a una guerra fratricida entre compatriotas, que nos remontan ambas a dos periodos de la historia nefastos y felizmente superados, mal que le pese a algunos pocos, que nada tienen que ver con la España democrática actual surgida del ejemplar espíritu de reconciliación y la modélica Transición Política Española.

Si no estuviéramos viviendo, afortunadamente, en un país democrático, aunque en algunos aspectos excesivamente permisivo, ninguna de las dos banderas mencionadas y alguna otra, se verían en fiestas, manifestaciones y desfiles.

Por ello ningún extremista debe de echarse ahora las manos a la cabeza y criticar cuando se exhiben alguna de las banderas que no le gustan, porque el problema viene de haber sido muy laxo en las leyes, permitiendo la exhibición arbitraria y sin razón alguna de lo que no es lo legal ni oficial, y también permitiendo las ofensas y desaires que se hacen con sorprendente impunidad a la bandera legalmente constituida.

Pero, como digo, este gazpacho y guerra de banderas sólo existe en nuestro país, porque en cualquier otro del mundo este problema esperpéntico no se genera, más bien todo lo contrario, ese es casi el único punto en el que todos los ciudadanos están de acuerdo y respetan, sean del pensamiento político que sean. 


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